domingo, 15 de octubre de 2017

Manuel A. Odría

MANUEL A. ODRÍA 

Retrato oficial del Presidente Manuel A. Odría 

Siempre lo conocí como Manuel Apolinario Odría Amoretti, militar tarmeño que se hizo del poder tras derrocar a José Luis Bustamante y Rivero y que se quedó por ocho años en el gobierno; periodo conocido como el Ochenio. Su gobierno fue una de los más exitosos de la  historia  en  términos  de infraestructura,  pues  construyó  más que muchos  presidentes pasados y actuales. Sin embargo, a raíz de unas láminas escolares y a la propia Wikipedia, me enteré que su segundo nombre, aquel que solo consignaba con una solitaria “A”, no era Apolinario, sino Arturo. La mencionada enciclopedia virtual asegura en una nota al pie de página que el nombre Arturo, figura en su partida de nacimiento como segundo nombre y cuya copia facsimilar aparece en el anexo de imágenes del libro General Manuel A. Odría, soldado y gobernante, editado en 1996 por la Comisión Nacional del Centenario del Ex Presidente Constitucional de la República General de División Manual A. Odría. Ante la imposibilidad de saber de dónde salió que su segundo nombre era Apolinario, optaré por referirme a él como Manual A. Odría, o simplemente, Odría.

A continuación, paso a reproducir un artículo que sobre él se publicó en el diario Perú 21, cuyas opiniones no comparto del todo, así que en determinados párrafos estaré haciendo algunos comentarios adicionales, los que aparecerán en cursiva.


  MANUEL ODRÍA(*)

“Odría nos legó una monumental obra pública sin endeudar irresponsablemente al país. Entre 1950 y 1955 el país registró superávits fiscales”.



La gestión económica de Odría fue excelente. Su gobierno es, después del de Leguía, aquel en que más creció la economía peruana en el siglo XX. Los datos son del BCRP, Bruno Seminario y Gustavo Pons Muzzo.


Cuando Leguía asume el poder en 1919, hereda un país sumido en la crisis económica y el caos social como consecuencia del final de la IGM, que golpéó duramente la economía nacional que dependía de las materias primas que las potencias occidentales compraban para afronrtar la guerra. Una crisis q acrecenta con las protestas sociales; tanto de de campesinos que reclamaban ante los abusos de los gamonales, como de los obreros, que protestaban exigiendo leyes laborales. 


Odría heredó una economía en recesión y con inflación galopante, cortesía de su inepto predecesor, José Luis Bustamante y Rivero. No solo redujo la inflación de casi 50% anual a menos de 6% sino que sentó las bases de 20 años de rápido progreso económico. Con Odría la economía creció a una tasa anual de 6.5%. Asimismo, el ingreso por habitante se expandió 36% entre 1948 y 1956. Las exportaciones se multiplicaron por dos. La productividad, que mide la eficiencia de trabajo y capital, aumentó 3.2% por año, más del triple de lo que había crecido entre 1930 y 1948.


Presidente Bustamante
José Luis Bustamante y Rivero gana las elecciones sorpresivamente, pues no era el candidato favorito. Con él pasa lo que ahora es muy común en nuestros procesos electorales, que el llamado "outsider", el "candidato sorpresa", termina ganado, gracias al apoyo brindado por el APRA y una serie de partidos con poca oportunidad de ganar. Una vez en el poder, tiene que afrontar un legislativo hostil, controlado por el APRA y la Alianza Nacional, que continuamente boicoteaban su gestión.  No es que haya sido un inepto como refiere el autor del artículo, digamos que pecó de ser excesivamente democrático. Cuando el APRA, su principal aliado en las elecciones, intenta cobrarse el favor tratando de manipular al presidente, éste, con ayuda de los militares disuelve el Congreso, manda a su casa a los parlamentarios oportunistas y forma un gabinete militar presidido precisamente por Odría, quien asume el Ministerio de Gobierno y Policía (hoy Ministerio del Interior), cargo que le permitirá realiza al poco tiempo un golpe de Estado contra el presidente que lo acercó al gobierno.



Arribe: Momento en que Odría toma el poder por la fuerza.
Abajo: Un diario local dando la noticia del golpe de Estado

El gobierno de Odría tuvo el viento a favor de la Guerra de Corea que incrementó el precio de nuestras exportaciones. Pero el desempeño económico del Perú superó con creces al de otros productores de materias primas. Así, entre 1948 y 1956 el Perú creció cada año 2.8% más que Chile y 1.7% más que América Latina.


Apenas cinco años después de finalizar la II Guerra Mundial, el mundo vivía una nueva amenaza a la paz cuando tropas de Corea del norte cruzan la frontera para atacar a su vecina del sur con la finalidad de unificar toda la península bajo el régimen marxista de Kim Il Sun. Como se vivía en plena guerra Fría, EE.UU. y URSS se involucran en este conflicto, dando la posibilidad de arrastrar a la humanidad a una nueva contienda de carácter mundial, que tendría como ingrediente adicional, el uso de armas nucleares. Esto motiva a EE.UU. a aprovisionarse de materias primas, necesarias para afrontar una guerra que podría durar mucho tiempo.

La política económica de Odría consistió en dejar libre la iniciativa privada desmantelando los controles cambiarios y de precios que tanta escasez y caos habían causado. La inversión privada, nacional y extranjera, fue el motor del crecimiento en el ochenio. Grandes minas, como Toquepala y Marcona, se iniciaron con Odría.


Casi una tradición es que el Estado sea el principal agente de la economía nacional, no solo controlaba los precios de los productos, sino que el empleo dependía directamente de él. Este modelo pocas veces ha sido exitoso, y el gobierno de Bustamante no fue la excepción; la inflación crecía y los sueldos perdía progresivamente su poder adquisitivo ya que los precios de los productos de primera necesidad aumentaban continuamente, por lo que empezó la especulación  y la escasez por parte de los malos comerciantes. Muchos de ellos se vendían solo en los estancos y en cantidades limitadas, por lo que la población hacía -desde la madrugada- largas colas para comprar azúcar, arroz, leche, aceite, etc. Para darle solución al problema, subsidió productos de primera necesidad importados, generando sin querer una ola de corrupción en la que sus aliados apristas estuvieron directamente involucrados, pues resultaron ser apristas los comerciantes especuladores o los que aprovechaban esos precios subsidiados para adquirir productos a bajos precios, para luego venderlos a mayor valor. (cualquier similitud con el gobierno aprista de 1985-1990 no es coincidencia). Odría cambió esta política asistencialista y controlista, apostando por la inversión privada.


Modernos edificios públicos empezaron a levantarse en la ciudad
La obra pública de Odría fue vasta y descentralizada. Edificó 31 grandes unidades escolares, 19 en provincias, más de 800 escuelas primarias en campo y ciudad, 37 escuelas bilingües, además de universidad de La Cantuta y muchos otros centros de formación docente. Construyó el Rebagliati, que sigue siendo nuestro más moderno e importante hospital, así como la planta de la Atarjea, de la que 60 años después bebemos agua potable en Lima. Modernizó el Estadio Nacional y promovió el deporte. Los integrantes del mejor medio campo de la primera ronda de Argentina 78, Cubillas, Cueto y Velásquez, nacieron durante el ochenio. Odría nos legó una monumental obra pública sin endeudar irresponsablemente al país. Entre 1950 y 1955 el país registró superávits fiscales. Además, en su gobierno los trabajadores empezaron a recibir gratificaciones y participación en las utilidades.



 Grandes Unidades Escolares
A diferencia de la mayoría de dictadores militares que ha tenido nuestro país, Odría realizó muchas obras, la mayoría de ellas de infraestructura, es verdad, al fin y al cabo, ese tipo de obras son las que garantizan el poyo popular, la posibilidad de triunfo en un posible proceso electoral y, a largo plazo, permanecer en la memoria de la gente y eventualmente, pasar a la historia como un gran gobernante. Eso, al parecer, lo sabía muy bien Odría, pues fue una de los presidentes que más ha construido en nuestro historia, y no solo en Lima. A diferencia de otro gran constructor de infraestructura, el presidente Augusto B. Leguía, que gran parte de sus obras las realizó en Lima (a tal punto que lo satirizaban diciendo que más parecía el Alcalde de Lima que el Presidente del Perú), Odría descentralizó sus obras. Lo que hacía en Lima, también lo hacía en provincias, aunque en menor número: Grandes Unidades Escolares, escuelas primarias y secundarias, hospitales, carreteras, obras de irrigación y más; aunque, valgan verdades, la mayoría se hicieron en las capitales provinciales, al menos es algo. Aún así, no se puede negar que su obra fue vasta e importante. Gracias a él, la mayoría de peruanos lograron tener atención médica con la creación del Seguro Social del Empleado, ampliando así una labor que iniciara tiempo atrás el Presidente Benavides con la creación del Seguro Obrero. Construyó grandes hospitales como el Hospital del Empleado (hoy conocido como Edgardo Rebagliati) y el Hospital Militar; construyó los modernos locales de las universidades nacionales más importantes: San Marcos, la UNI, Agraria y la Cantuta; levantó los locales de los ministerios de Hacienda (hoy Economía), en la avenida Abancay, el Ministrerio de Trabajo, en la avenida Salaverry y el Ministerio de Educación, que en su tiempo sería el edificio más alto y moderno del Perú. Además, consciente que en este país, gran parte de la población piensa en el fútbol desde que se levanta hasta que se acuesta (como se ve hoy por la posibilidad de clasificar al Mundial de Rusia del 2018), construyó el nuevo Estadio Nacional....Al fin el Perú tenía un escenario deportivo digno para grandes eventos internacionales. Mucho de lo que construyó aún sigue en pie, testigo de todo tipo de fenómenos naturales que han azotado al país, especialmente terremotos, que no han podido tumbarlos. Y si hablamos de vivienda, su política fue exitosa. Unidades vecinales como Matute, el Rímac, Mirones, y Angamos; modernas urbanizaciones de edificios multifamiliares construidas en terrenos de antiguas haciendas y fundos, que contaban con amplias áreas verdes, losas deportivas, mercado, local comunal, capilla, comisaría y colegio. Eran como pequeñas ciudades dentro de la ciudad. Aún existen -algo avegentadas y tugurizadas- pero han durado mucho más que gran parte de lo construido por presidentes posteriores.


Unidades vecinales, modelo de barrios planificados
Junto a las antiguas y tradicionales quintas y callejones de un solo caño, la masiva inmigración de provincianos a Lima dio origen a las entonces denominadas "Barriadas", que transformaron radicalmente el paisaje urbano de la capital
Odría le otorgó a las mujeres el derecho a votar en elecciones generales.

Odría no fue un príncipe del bien. Fue un feroz dictador. 
Ernesto Montagne Markholz
Como bien sabemos, Odría entró al gobierno por la puerta falsa de la dictadura, haciendo un golpe de Estado contra el presidente Bustamante,  con muchos errores y una situación interna difícil, pero democraticamente elegido al fin y al cabo. Y si bien, Odría ganó posteriormente las elecciones de 1950, que lo convirtieron en Presidente Constitucional, lo hizo en circunstancias sospechosas, pues el candidato opositor, el General Ernesto Montagne, (de gran trayectoria desde los tiempos de Sánchez Cerro), fue acusado de instigar una revolución en Arequipa, así que su candidatura fue anulada, se le apresó y desterró a Argentina. Regresa al poco tiempo, ya como civil, muriendo en Lima en 1954. Sin más candidatos que le puedan aguar la fiesta, Odría gana las elecciones. Así es fácil ganar. 


Alejandro Esparza Zañartu
Ya en el poder, se dedicó a perseguir a todo aquel que ose criticarlo. No había libertad de expresión y los partidos políticos como el APRA estaban proscritos. Las cárceles estaban llenas de apristas; sus locales partidarios fueron cerrados y sus líderes deportados o recluidos en prisión. El responsable de esta represión fue el Ministro de Gobierno Manuel Esparza Zañartu, el poder detrás del poder. Digamos que fue el Vladimiro Montesisnos de Odría, encargado del trabajo sucio del régimen hasta 1955, año en que Odría cedió a las presiones de las clases altas y de la población, pidiendo la renuncia del ministro Esparza, quien luego de renunciar partió al exilio en Europa. 


Pero no hay peor ciego que el que no quiere ver. El país se hundió cuando, entre 1968 y 1990, viramos hacia el socialismo velasquista dejando de lado las sensatas políticas económicas de Manuel Arturo Odría, el general de la alegría.

Juan Velasco Alvarado
El General Juan Velasco Alvarado es uno de los presidentes más polémicos de los últimos 50 años. Se le quiere o se le odia, se le idolatra o se le repudia; todo depende del lado en que se estuvo durante su gobierno. Si uno fue un campesino indígena beneficiado con tierras gracias a la Reforma Agraria, es lógico que considere a Velasco como el mejor presidente de nuestra historia, pero si uno fue un terrateniente al que se le expropió la hacienda o un empresario industrial, minero o de las telecomunicaciones al que le expropió la fuente de su riqueza, lógicamente que no hablará bien de Velasco. Para él, "el chino" como era conocido, fue el peor gobernante que haya tenido el Perú desde que se convirtió en República; el que por sus ideales socialistas, nos sumió en un crisis tal, que comprometió nuestro futuro como país, al menos hasta mediados de los 90. Incluso si uno fue rockero o hippie setentero, posiblemente odie a Velasco también, porque prohibió estos géneros musicales a los que consideraba extranjerizantes y alienantes, más todavía si es que uno había comprado su entrada para el concierto que Santana (el rockero más exitoso del momento) iba a dar en Lima. ¿El argumento?  que eran unos drogadictos que daban un pésimo ejemplo a la sana juventud peruana. Todo depende del cristal con que se mire.

Izquierda: Afiche publicitario del concierto que daría Santana en el estadio de la universidad San Marcos. Derecha: Preciso instante en que Santana y su banda es intervenida por la policía en el aeropuerto, para luego obligarles a regresar a en el mismo avión en que vinieron. ¿Y los que pagaron su entrada? Hasta donde tengo entendido, se quedaron con el boleto como recuerdo de un concierto que nunca se dio. El sueño de toda una generación arruinado por los prejuicios injustificados del presidente.

Para finalizar, sobe su apodo de "General de la Alegría", le vino de su carácter pero además porque en su gobierno se pusieron de moda alegres ritmos foráneos como el Mambo, de la mano del genial Dámaso Pérez Prado, quien trajo desde su natal Cuba, vía México, este  frenético ritmo, tachado de indecente por la Iglesia y los sectores conservadores de la sociedad de la época. La radio y el cine jugaron un papel importante en su difusión, pues el mambo y el bolero, eran los protagonistas de las grandes producciones de Cantinflas y Tin Tan.  Aparecieron los cabarets donde las chicas bailaban con escasas ropas llenas de plumas y "bobos"; con algo había que distraer a la población para que no reclame por la falta de elecciones. Incluso corre un rumor extraoficial, que Odría gustaba mucho de las "chicas de la vida alegre", y que precisamente se fracturó la cadera al caer por las escaleras mientras persiguía a una de esas chicas que acostumbraba llevar a su residencia privada en La Perla.



 El Mambo llegó al Perú vía las películas de los más importantes cómicos mexicanos de esos años, Cantinflas y Tin Tan.


Dámaso Pérez Prado, director de orquesta cubano, introdujo en toda América el Mambo, ritmo que escandalizó a la sociedad de la época por sus bailes frenéticos y llenos de sensualidad. Las principales bailarinas de la época como Tongolele y Anacaona, alborotaban a los caballeros con sus escasas ropas.


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Juan Mendoza, autor del artículo.












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(*) Artículo de Juan Mendoza, publicado el 22/10/16 en el diario Perú 21.