jueves, 3 de septiembre de 2020

Ramón Castilla

EL APOGEO REPUBLICANO: EL PERIODO DE RAMÓN CASTILLA





LA ANARQUÍA MILITAR
La disolución de la Confederación Peruano-Boliviana abrió paso a los peores años de anarquía política del Perú. Se sucedieron en el mando media docena de presidentes, que en ocasiones apenas mantuvieron el poder unas semanas. Entre la salida de Bolívar en 1826 y la primera presidencia de Castilla en 1845 -un periodo de diecinueve años- se contaron más de doce presidentes,  con un promedio de año y medio de gobierno por cabeza. En menos de veinte años se promulgaron seis Constituciones. Cada caudillo parecía luchar, no por hacer realidad una causa o un proyecto, sino por contentar a sus seguidores con las prebendas que la conquista del Estado implicaba. Era el modelo del Estado Patrimonial, en el que el gobernante identificaba los negocios y bienes del Estado como asuntos personales de los que podía disponer con amplia libertad quien tuviese la maña de poder conquistarlo.

Una figura interesante de esa hornada de caudillos fue el General Manuel Ignacio de Vivanco, quien contaba con una formación intelectual poco común entre los militares de su tiempo. Como muchos políticos de la época, debió pasar varios destierros en Chile, donde tal vez se inspiró para construir una organización estatal que se asemejara al Estado del ministro sureño Diego Portales: la República Autoritaria. Dirigió Vivanco entre 1843 y 1844 en el Perú un Directorio que dio los primeros pasos hacia la modernización del Estado con el reconocimiento de la deuda pública, la confección de un presupuesto, la sistematización del Poder Judicial y la construcción de escuelas. 

Vivanco
Vivanco gobernaba en forma autoritaria, dictatorial, al mismo tiempo que se preocupaba por impulsar la educación y difundir las artes, pero siempre sin tomar en cuenta a opinión de los ciudadanos. Tal era el autoritarismo ultra conservador de Vivanco que en 1843 las fuerzas de oposición se levantaron en armas en Arequipa en la llamada Revolución Liberal del Sur, liderada por Ramón Castilla, Domingo Nieto y Domingo Elías, revolución que causaría la derrota del presidente en la batalla del Carmen Alto en Arequipa, teniendo que exiliarse en Chile hasta 1850.

Del caos político resultó al fin triunfante un caudillo llamado a ejercer profunda influencia en el Perú del siglo XIX: Ramón Castilla. Con él el Estado caudillista se elevó a su expresión más institucionalizada y se inició un proceso de  reformas liberales.



CASTILLA EN EL PODER
Después de su victoria al mando de la caballería en la Batalla de Yungay el 20 de enero de 1839, es nombrado Ministro de Guerra y Hacienda del gobierno de Agustín Gamarra. Luego, Castilla junto con Domingo Nieto derroca a Manuel Ignacio de Vivanco en la batalla de Carmen Alto. Nieto asume la presidencia pero fallece a los pocos meses. Castilla asume provisoriamente la Jefatura del Estado el 17 de febrero de 1844 hasta el 11 de diciembre de ese año gracias a una argucia política en la que el vicepresidente Manuel Menéndez asume la Presidencia provisionalmente mientras el Congreso elige al nuevo Presidente Constitucional para el periodo  de seis años,  resultando elegido abrumadoramente  el mismo Ramón Castilla. De esta manera, asume el mando de la nación sin el estigma de ser considerado un golpista.

Ya en el gobierno, Castilla consiguió una paz duradera gracias a sus dotes de estadista; pues no sólo se logró imponer a los caudillos que pugnaban por llegar al poder, sino que declaró amnistía para todas las ofensas políticas y militares permitiendo el regreso de los desterrados por los gobiernos anteriores. Pero fue un hecho fortuito el que le permitió realizar grandes obras sociales y de infraestructura; la repentina demanda de guano de las islas por las naciones europeas que hallaron en este recurso la solución a sus problemas agrícolas.  Es así como, con el dinero obtenido por la venta del guano a Inglaterra se hicieron grandes obras como el impulso a la navegación a vapor en el Pacífico con la compra de las embarcaciones Amazonas y Rímac, además de los bergantines Gamarra y Guise, así como la goleta Limeña convirtiendo a la Marina de Guerra en la líder de esta parte del continente. El Ejército también fue fortalecido en su gobierno. Su idea parece haber sido convertir al Perú en la primera potencia de Sudamérica, siempre teniendo a Chile como referente, pues conocía las ideas expansionistas de sus gobernantes desde su época escolar en el país del sur.

Casi desde el principio de su gobierno se preocupó por el desarrollo de la región amazónica, hasta ese momento olvidada y postergada por los gobernantes que le precedieron. No sólo creó el Departamento Fluvial de Loreto, sino que impulsó la colonización de la selva con inmigrantes europeos, procedentes de Alemania y especialmente de la región austriaca del Tirol, quienes fueron llevados a Pozuzo durante el gobierno de su sucesor Rufino Echenique. Pero la migración más numerosa provino del oriente asiático, específicamente del sur de China: Shangai, Macao y Cantón. Inmigrantes chinos fueron contratados para que trabajen en las pujantes haciendas azucareras y algodoneras de la costa, cuando la realidad fue que inescrupulosos comerciantes los llevaron con engaños a las islas como las de  Chincha,  donde los consignatarios guaneros los hicieron trabajar en la extracción del preciado guano de las islas, pero en condición de semiesclavitud, sometidos a todo tipo de abusos.

En infraestructura; tendió la línea telegráfica entre Lima y Callao y especialmente con al compra y construcción del primer ferrocarril de Sudamérica que unía Lima y Callao. Tanto era el dinero que ingresaba por la venta del guano que pudo pagar la deuda externa peruana con Inglaterra e inició el pago de la deuda interna. Emprendió la construcción de obras urbanas como los servicios de agua potable y alumbrado a gas y el empedrado de las calles de Lima. Comenzó a pagar con regularidad los sueldos de los miembros del Ejército y la Marina, así como de todos los empleados públicos, los ya existentes y los nuevos, construyó la Penitenciaría de Lima y mejoró el régimen carcelario, embelleció la capital con parques y monumentos  

Echenique
Su primer gobierno concluye en 1851, siendo reemplazado por Rufino Echenique contra el que se rebeló tiempo más tarde debido a los escándalos de evidente corrupción en la Consolidación de la deuda interna, es decir, en el pago de las deudas contraídas por el Estado con ciudadanos del país desde los tiempos de la Independencia. Inició así una revolución en pos de recobrar la dignidad del Estado peruano. Aprovechando tal coyuntura, decreta en diciembre de 1854 la abolición de la esclavitud de los negros y del pago del tributo indígena con la finalidad de obtener mayor cantidad de combatientes que le aseguren su victoria sobre Echenique, la cual se logró después de la batalla de La Palma. Una vez conseguido su objetivo y estando nuevamente en el poder, decretó su aprobación.

SEGUNDO GOBIERNO
Después de la derrota de Echenique –para muchos entendidos, el presidente más corrupto del siglo XIX- Castilla asume el poder por segunda vez como Presidente Constitucional. La más importante de sus obras fue la creación de la Constitución Política de 1856 -de tendencia liberal- y de otra en 1860 de tendencia moderada, con la finalidad de otorgarse mayor poder que el Congreso y reelegirse inmediatamente. Dejó así al descubierto un nuevo estilo de gobernar, el autoritarismo, similar a aquel contra el que se rebeló años antes. 




Gracias a la nueva Constitución de 1856  , mandó elaborar los Códigos de Justicia, el Penal y el Civil, así como el Código de Comercio de vital importancia dada la gran demanda que el guano y ahora también el salitre tenían en el exterior; creó la Ley de Cesantía y Jubilación, la libertad de imprenta, estableció el sufragio directo para todos lo peruanos alfabetos, creó el consejo de Ministros, restableció su poder a los gobiernos locales o municipales y a las Juntas Departamentales y especialmente, se estableció la vacancia de la Presidencia caso de golpe y autogolpe de Estado. Y en el plano internacional, derrotó a Ecuador cuando este país había otorgado a Inglaterra grandes extensiones de selva peruana,  como en parte de pago de su deuda externa. El conflicto terminó con la victoria peruana y la firma del tratado de Mapasingue de 1860, donde Ecuador reconocía que los territorios de la selva ubicados entre los ríos Pastaza y Bombonaza  pertenecían al Perú según constaba en la Real Cédula de 1802 y por lo tanto la venta de estos territorios a Inglaterra era ilegal, teniendo que declarar nula dicha transacción comercial.




JUICIO CRÍTICO
Si bien Castilla puede ser considerado –y de hacho lo es-  el mejor Presidente peruano del siglo XIX debido a  la gran cantidad de obras que realizó, tuvo también su lado oscuro. Todo lo bueno que pudo haber realizado durante su primer gobierno y durante el interludio entre el éste y su segundo mandato, se vio prácticamente oscurecido por el autoritarismo que mostró en su segundo gobierno, donde no toleró ningún tipo de oposición. Prácticamente fue un dictador que modificó la Constitución Política que él mismo había creado y que fomentaba las libertades civiles  para crear otra de corte conservador, que le daba mayor injerencia al Presidente sobre el Congreso que quedaba supeditado a la autoridad del Ejecutivo, pudiendo además el Presidente –desde ese momento- reelegirse inmediatamente; medida que hasta hoy resulta de lo más polémica pues se considera que es el primer paso para la perpetuación en el poder del gobernante de turno, así como de la corrupción, el abuso de poder y la impunidad que pudieran estar presentándose durante su gestión.

Pero con el transcurrir del tiempo, las buenas obras son las que han trascendido en el imaginario popular y en los libros de historia escolar. No en vano entró en la lista de los peruanos más importantes del milenio pasado. Siempre será recordado como el Libertador de los negros, olvidando que estos buscaron su libertad por iniciativa propia y de hecho, muchos la consiguieron, ya sea comprándola o dedicándose al cimarronaje. Incluso se oculta que antes que él, ya San Martín había decretado la abolición de la esclavitud, aunque sea sólo para los nacidos a partir del 28 de julio de 1821, y aún mucho antes que San Martín, Túpac Amaru II había hecho lo propio a finales del siglo XVIII, sin tener la acogida deseada.

Caricatura alusiva a la abolición de la esclavitud y del tributo indígena

Si bien el Estado se enriqueció con la venta del guano, degeneró en extravagancias, despilfarro y actos de corrupción que durante la gestión de Echenique llegaron a proporciones escandalosas. Y ni hablar de los grandes abusos que se cometieron con los trabajadores. Basta recordar que la abolición de la esclavitud fue realmente una manumisión, donde el Estado pagó una indemnización a sus dueños de 300 pesos, la más alta de América. Uno de los mayores despilfarros de su gobierno. Fueron aproximadamente 8 millones de pesos por la libertad de 26 mil esclavos, cuando sólo existían aproximadamente 16 mil. En cuanto a los ferrocarriles, se construyeron  más por imitación que por necesidad, más para satisfacer las demandas del mercado internacional que para lograr la integración del país.

Castilla y sus ministros

Se le considera un gran demócrata, pero se olvida que las dos veces que llegó al poder lo hizo por la puerta falsa de la revolución contra el gobernante legítimamente elegido, lo que demuestra su carácter explosivo contra aquél que no gobernaba según su parecer, aunque siempre tras la fachada de la defensa de la moralidad y la dignidad nacionales, lo que le costó la vida, pues murió casi septuagenario al caer de su caballo  el 30 de mayo de 1867  en pleno desierto de Tiviliche (Tarapacá) cuando participaba en una revolución para derrocar al Presidente Mariano Ignacio Prado.

Representación de la muerte de Castilla

Aún así, con todos sus defectos, no se puede negar la gran labor política y administrativa que realizó. Gracias a él, el Perú avanzó a pasos agigantados hacia el liderazgo en Sudamérica, liderazgo que se hubiera logrado de haber continuado sus sucesores con la labor por Castilla iniciada. Con dos Presidentes como Castilla, Chile no nos ganaba la guerra solía decir uno de mis profesores de secundaria y pienso que tenía razón.








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FUENTES:
“Diccionario histórico Biográfico del Perú” – Juan Castillo morales y  Margot Muga
“Historia del Perú Contemporáneo” Carlos Contreras y Marcos Cueto
“Historia General de los Peruanos” T. 3 – Carlos Daniel Valcárcel y Agustín de la Puente Candamo
“República” – Percy Cayo Córdova, en Enciclopedia Temática del Perú, t. III



Billete de 200 soles dedicado a Castilla en los años 70, en el gobierno del General Velasco


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ACTIVIDADES:
1-¿Qué obras realizó Castilla en sus diferentes gobiernos?
2-¿Qué tan positivo o negativo te pareció Castilla como gobernante y por qué?
3-Realiza un organizador visual sobre el tema


Billete de 100 intos del gobierno de los años 80, durante el gobierno de Alan García