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domingo, 28 de mayo de 2023

La muerte de Pizarro: ¿Venganza o justicia?

 ¿INSURRECCIÓN O ACTO DE JUSTICIA?(*)



En mayo de 1541, en Lima y otras partes del país se conspiraba  para asesinar al gobernador del Perú, y el 26 de junio, al mediodía, un grupo de hombres bien armados ingresó por la fuerza a palacio de gobierno y asesinó al marqués Don Francisco Pizarro.de una estocada en la garganta y más de 14 heridas en la cabeza, el brazo y el cuello. Los miembros de la sección almagrista habían ingresado a la casa de Pizarro después de pisar la plaza mayor de Lima a las voces de ¡Viva el Rey, muera el tirano" y de lo que se trababa, según ellos, no era de una insurrección sino de un acto de justicia.

Las razones para tal suceso varían según los testigos. Algunos sotenía que Pizarro deseaba acabar con todo razgo de almmagrismo, por tanto tenía planeado arrestar y hasta asesinar a Diego de Almagro el Mozo, pero que este se le habría adelantado.. Incluso, alguno dijo que el ataque se debió a la demora del juez Vaca de Castro, quien llegaría desde Panamá para investigar el caso de Almagro, el cual creían que había sido sobornado por Pizarro y que solo vendría para favorecer a Pizarro y sus allegados.

Al parecer, una serie de rumores habrían sido los desencadenantes de tan fatal decisión. Incluso hay quien culpa al secretario del marqués, Antonio Picado, de precipitar los hechos con sus ofensas e insultos a los almagristas, además de difundir la noticia de que Vaca de Castro no iba al Perú a hacer justicia, sino a castigar a los seguidores de Almagro.

Resulta que, después del a muerte de Almagro el viejo, Francisco Pizarro, había despojado a los almagristas de todas sus posesiones (casas, encomiendas, indios eslcavos, tesoros), especialmente a su hijo, Alamgro el mozo, a quien no le quería reconocer la herencia de su padre. 

La noticia de la muerte de Pizarro generó gran impacto en Panamá y el 30 de julio la audiencia escribió al Rey. Para los oidores la causa del asesinato de Pizarro "... fue creer que Vaca de Castro había muerto y que con eso los almagristas veían que sus males se ditataban".

El 15 de noviembre, Vaca de Castro, que se encontraba en Quito, escribió al rey Carlos que, en su opinión, los almagristas mataron al marqués porque habían llegado al Perú cartas de la Corte, según las cuales, Vaca de Castro no llevaba poderes suficientes.    


sábado, 27 de mayo de 2023

El verdadero nombre de Francisco Pizarro

FRANCISCO PIZARRO NO ERA "PIZARRO"(*)



Un 26 de junio de 1541, fue asesinado el marqués y gobernador del Perú, Francisco Pizarro, por un grupo de almagristas  que ingresaron violentamente a Palacio de Gobierno. Sobre las causas del crimen hay distintas versiones que figuran en documentos de la época, pero lo cierto es que tuvo hondas repercusiones, ya que prosiguieron los enfrentamientos entre pizarristas y almagristas. En este artículo no ahondaré en las causas de su muerte. Para eso tengo planeado un artículo especial. Esta vez, reproduciré un artúculo escrito por Rubén Ugarteche para el suplemento dominical del diario El Comercio, donde se pretende aclarar algunos aspectos de la genealogía del extremeño que, sin duda, ha pasado a la historia por ser el que devastó al extraordinario Imperio de los Incas.

"El epígrafe de este artículo, algo llamativo en verdad, no deja de ser cierto, pues aunque Don Francisco Pizarro usó siempre dicho apellido,  (al igual que su padre y abuelo), si uno se remonta generaciones atrás siguoendo la línea paterna, vemos que el nombre de su bisabuelo era ALONSO DE HINOJOSA y su tatarabuelo DÍAZ. De manera que si hubiere respetado la varonía, el marqués gobernador se hubiera llamado FRANCISCO DÍAZ, y no Francisco Pizarro.

"En efecto, revisando la genealogía de Francisco Pizarro González, vemos que era hijo natural, más no adulterino, de Gonzalo Pizarro y Rodríguez de Aguilar, llamado "El Largo" y de Francisca González Alonso, llamada "La Ropera", pues su familia era ropavejera (hija a su vez de Juan Mateos y de María Alonso). La madre del conquistador era sirvienta de Beatriz Pizarro en el convento de San Francisco El Real, ubicado en Cáceres, Extremadura. José Antonio del Busto, máxima autoridad en Francisco Pizarro y a quien me remito como principal fuente, insinúa que en una noche, Gonzalo "el Largo" escaló la tapia del convento para estar con Francisca González y de ese modo fue procreado el ilustre hijo; aunque el mismo Del Busto afirma luego: "No está claro que esto haya sido así, pero tampoco que no haya pasado de este modo".

"Gonzalo Pizarro "El Largo", padre de Francisco Pizarro como queda dicho, era hijo ilegítimo de Hernando Alonso Pizarro y de Isabel Rodríguez de Aguilar.

"El abuelo de Francisco Pizarro era hijo legítimo de Hernando Alonso de Hinojosa y de Teresa Martínez Pizarro. Según vemos,  doña Teresa Martínez Pizarro fue la que legó el apellido Pizarro a sus hijos y a toda su descendencia; ella era hija de Diego Hernández Pizarro y de Sevilla López de Carvajal y García Bejarano. Los hijos de ella en realidad debieron llevar el apellido HINOJOSA en primer lugar, pero era costumbre de la época anteponer el apellido de la madre al paterno por diversas razones, entre ellas una herencia.

"De diego Hernández Pizarro descienden, además, los conquistadores Hernán Cortés (conquistador de México) y Francisco de Orellana (descubridor del Amazonas). De otro lado, se descubrió que la esposa del capitán Garcilaso de  la Vega (padre del famoso cronista), estaba emparentado con Sevilla Lóéz de Carvajal, antepasada de Francisco Pizarro, por tanto, nuestro famoso cronista, el "primer mestizo cultural de América", Inca Garcilaso de la Vega, vendría a ser pariente del marqués gobernador.  Es lo que se explica detalladamente en el libro "Francisco Pizarro y Trujillo de Extremadura" de José Antonio del Busto.

"El bisabuelo del marqué gobernador del Perú, don Hernando Alonso de Hinojosa, era hijo legítimo de Gonzalo Díaz y de Francisca Alonso de Hinojosa. Lamentablemente hasta el momento no se ha podido averiguar quiénes eran los padres del tetarabuelo Gonzalo Díaz.

"En lo que toca a la descendencia de Pizarro, como se sabe, tuvo por concubina a Inés Huaylas Yupanqui, cuyo nombre indígena fue Quispa Sisa. Ella era hija del inca Huayna Cápac y de Contarhuacho, una de sus esposas secundarias (hija a su vez del curaca de Huaylas). De aquella unión nació Francisca Pizarro.

"Francica casó con su tío carnal Hernando Pizarro (hermano del conquistador) y tuvo por hijo a Francico Pizarro Pizarro, que casó con Francisca Sarmiento, hija de los condes de Puñonrostro. Su hijo, el bisnieto del conquistador, don Juan Fernando Pizarro, alferez de Trujillo (España) fue nombrado por el rey Felipe IV, el 8 de enero de 1631, Marqués de la Conquista. De ahí la descendencia que sigue, que es prolífica, pasando el título luego a colaterales. Como dato curioso podemos añadir que el tercer Marqués de la Conquista se casó con Antonia Orense de Moctezuma, descendiente directa del emperador azteca Moctezuma de Méxica, de quien tuvo sucesión. De manera que la sangre de Pizarro tenía origen real español y se unió con la de los incas del Perú y los aztecas de México.

"Finalmente, debemos destacar, a pesar de lo afirmado por el cronista asalariado Francisco López de Gómara, que Pizarro no fue abandonado en las puertas de una iglesia y mucho menos, amamantado por una cerda. Fue criado por su familia materna y reconocido por la paterna.

"De otro lado, debemos ver en Pizarro la fortaleza y gallardía de un hombre que, frisando del años 60 años, conquistó un imperio y luchó por mantener la integridad del mismo, y que por buscar la justicia imparcial de un Comisionado, a pesar de ello, fue asesinado el domingo 26 de junio de 1541".




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( * ) Francisco Pizarro no era "Pizarro" - Rubén Ugarteche. Suplemento Dominical del diario El Comercio, 30/06/91








miércoles, 13 de febrero de 2013

La muerte de Francisco Pizarro


HISTORIA DE UNA CONJURA: EL ASESINATO DE FRANCISCO PIZARRO




El asesinato del Marqués Gobernador del Perú, Francisco Pizarro, es uno de los acontecimientos más conocidos y mitificados de nuestra historia. Contado desde el punto de vista pizarrista, exalta a Pizarro y demoniza a los almagristas perpetradores de un atentado que no vendría a ser otra cosa que el primer golpe de Estado de nuestra historia desde la caída de  los incas.  En la versión oficial, Pizarro sólo se hallaba protegido por una capa y una espada y la estocada en la garganta habría sido la causa de su muerte. Mientras yacían en el piso, con la sangre que brotaba de su garganta habría dibujado una Cruz, la habría besado y habría pronunciado el nombre de Jesús, incluso hay quienes dicen que habría escrito el nombre de sus asesino ¡y todo en plena agonía! Esta versión se la debemos al tradicionalista Ricardo Palma, a través de su crónica Los caballeros de la capa. 

Juan José Vega, José Antonio del Busto y Juan Luis Orrego, los tres autores mencionados en este artículo.

Pizarro siempre fue visto -y esto también se lo debemos a Palma- como la gran víctima, que heroicamente resistió el abusivo ataque de unos resentidos, rebeldes y traidores, que en realidad tenían razones justificadas para hacer lo que hicieron aquel domingo 26 de junio de 1541. Es que Pizarro habría tenido culpa de que los almagristas hayan actuado así.  Y eso es algo que propuso el historiador Juan José Vega, cuando por primera vez lo publicó el diario La Republica bajo el título “La terrible muerte del Marqués Pizarro”  en su suplemento Domingo del 15 de julio de 1984.

 
 Visión tradicional y romántica de la
muerte de Pizarro

LAS CAUSAS
Para comprender las razones de este magnicidio hay que traer a la memoria -dice Vega- la ilegal ejecución del viejo Almagro, cometida por los Pizarro tres años atrás tras la sangrienta batalla de las Salinas. Deben recordarse las matanzas, colgamientos, descuartizamientos, repaso de heridos, torturas, despojos y persecuciones con que se trató de aniquilar al almagrismo. Los que sobrevivieron a la tragedia perdieron todo lo que tenían y fueron condenados a la miseria.  Si bien algunos lograron escapar a España para que el Rey escuche sus quejas, la gran mayoría de almagristas permaneció en Lima, consolando su miseria y aguardando impacientes el día de la justicia o de la venganza.  Así se sumaron otros españoles recién llegados que nada tenían porque todo se hallaba repartido; tesoros, tierras, minas, rebaños, indios, siervos y mujeres. Este sector radical pensó que ya era tiempo de revelarse, algunos hasta querían declarar al Perú independiente de España, inclusive mediante una alianza con los incas de la resistencia.   Diego de Almagro el Mozo, joven de  19 años, hijo mestizo de Almagro y la india panameña Ana Martínez fue elegido como su caudillo natural. Entendiendo que la guerra sería inevitable, los almagristas fueron reuniendo en Lima a sus partidarios del interior, llegando a formar una fuerza clandestina de 200 hombres que vivían de las rentas de la encomienda que el mozo había recibido de su padre, de las dádivas proporcionadas por caritativos neutrales y hasta del favor de algunos indios y esclavos negros; para sobrevivir muchos se volvieron apostadores, sobre todo después que Pizarro le quitó la encomienda al hijo del viejo  Almagro.

Pizarro herido de muerte en la garganta enfrenta con altivez su destino.
Cuadro de Luis Muñiz (1878)
LA CONJURA
Cierto día corrió el rumor que Cristóbal Vaca de Castro, enviado del Rey para solucionar los problemas entre los conquistadores había muerto en pleno viaje hacia el Perú, lo que tranquilizó a Pizarro, dedicándose a planear la eliminación de todos los almagristas, quienes viendo perdida su última esperanza y sin esperar confirmación del rumor, decidieron hacer justicia por sus propias manos. Así pues, de ambas partes se conspiró para eliminar al contrario,  y al final ganó quien madrugó, el que golpeó primero.

Error involuntario de algunos almagristas fue confesarse cristianamente. Uno de ellos –Francisco de la Herencia- lo hizo ante un cura de apellido Henao, quien rompiendo con el secreto de confesión  advirtió a Pizarro de la trama con lujo de detalles. A pesar de saber el lugar y la fecha en que habría de concretarse su muerte, se dice que no ordenó captura alguna, por el contrario, pensó que el clérigo habría inventado tal cuento para que se le concediera la jerarquía de obispo.  A pesar de esto, se quedó con la inquietud de que pudiera ser cierta aquella información.

Aunque era de dominio público en el palacio del gobernador la fecha de realización del atentado, sus allegados  lo convencieron de la falsedad de la información y que sería una imprudencia  reprimir a los almagristas basado en especulaciones; aún menos sabiendo que el enviado del Rey no había muerto y que estaba próximo a llegar a Lima. Mal hizo Pizarro en esperar ayuda de los que el creía sus amigos, los que, a pesar de estar conscientes del peligro  que rondaba al marqués ,y que posiblemente profesaban odios ocultos contra él -como el alcalde de Lima Nicolás de Rivera el viejo- no dudaron en alejarse de Palacio. Nadie, absolutamente nadie se jugaría la vida por aquel hombre bajo cuya jefatura se habían logrado fama y fortuna. 

Su mal carácter y su excesivo autoritarismo llegaron a mortificar hasta a sus propios partidarios y verdaderos amigos que prefirieron alejarse de Lima.Para el momento del atentado sus hermanos no se encontraban en Lima; Hernando, el más sanguinario del clan familiar, estaba preso en España por los delitos cometidos en América, Gonzalo, andaba en su expedición por la selva en busca del mítico País de la Canela y Juan, hacía tiempo -1536- que había muerto en el cerco del Cuzco durante la rebelión de Manco Inca. Sólo Martín de Alcántara, su medio hermano. Los opulentos vecinos de la ciudad de Lima también lo abandonarían, demostrando su cobardía y deslealtad.

Clásica estocada en la garganta
que recibió Pizarro de un almagrista
EL MAGNICIDIO
Sin saberlo Pizarro estaba rodeado de espías en el mismo  Palacio de la Gobernación, entre ellos, pajes y criados, además de su  párroco, el vizcaíno Domingo Ruiz Durana, que acudió para confesar a Pizarro -quien temiendo lo peor decidió confortar su alma- para después ir donde los conjurados a informarles sobre las defensas de la Casa de la Gobernación.  Una mujer, Ana Suárez, amante de Antonio Picado, hombre de confianza de Pizarro, al parecer dio un brebaje a éste, quien quedando en profundo sueño no pudo auxiliar a su amigo el marqués.  

Pizarro estaba acompañado de una 40 personas entre gente ilustre que lo visitaba después de la misa y siervos, pajes, malandrines a sueldo y algunos negros e indios. Muchos de estos huyeron despavoridos  por la puerta trasera al enterarse que 40 almagristas habían penetrado en Palacio. Con Pizarro quedaron su hermano materno y algunos pajes, siervos, negros y espadachines. Es posible que no todos se quedaran por fidelidad; tal vez no alcanzaron a huir antes que los almagristas cerraran la puerta trasera. Entre estos también había espías. Casi todos murieron en manos de los conspiradores, que en muchos casos solo tenían por armas cuchillos, fierros y palos, aunque algunos tenían espadas, lanzas y ballestas.

Como estaba enterado de la conjura, los recibió preparado. Vestía una coraza que le cubría el pecho y la espalda y por armas llevaba una espada y una lanza con la que mantuvo controlado por mucho tiempo a los agresores. Usaba además un yelmo que le cubría la cabeza y un pesado escudo de caballería de gran tamaño. Con tales armas esperaba resistir hasta que lleguen refuerzos.

Grabado de Gonzalo Pflücker  sobre la versión alternativa de la muerte de Pizarro

Al momento del enfrentamiento, para neutralizar al marqués, un almagrista empujó a otro sobre su lanza, quedando atravesado sin que Pizarro pueda liberar su arma; sacó entonces su espada. Mientras tanto, su hermano se batía rodeado. Sumaba 63 años, pero poseía la fortaleza de un joven gracias a casi medio siglo de batallas y privaciones, lo que le permitió acabar con algunos de sus adversarios. Pero empezaron a faltarle las fuerzas –no era un joven después de todo- lo que fue aprovechado por los contrarios para herirlo en repetidas ocasiones a  pesar del escudo y la coraza, que en plena lucha se habría aflojado a causa de una mala colocación por parte de uno de los pajes, probablemente un espía.  Cuando el cerco se angostó fue acuchillado con verdadera rabia. El golpe mortal lo asestó Martín de Bilbao con una estocada que penetró limpiamente su garganta destruyéndole las vértebras del cuello. Como aún estaba vivo, le quitaron el yelmo, le amputaron medio codo y después de implorar confesión para callarlo, Rodríguez Barragán cogió un pesado cántaro de agua y de lo alto lo estrelló contra el rostro del agonizante marqués, destrozándole el cráneo.

Después, cuando empezaban a ensañarse con el cadáver con puñaladas y patadas, apareció Francisco de Chávez, un negro esclavo, fiel de Pizarro, que al tratar de impedirlo fue atravesado por  quienes siguieron maltratando el cuerpo hasta el momento en que llegó Almagro el mozo, quien impidió que lo lleven arrastrando a la plaza para colgarlo o decapitarlo y poner en la picota su cabeza, tal como él lo habría hecho años antes con el padre y líder de los magnicidas. Todo habría durado media hora. 

EL ENTIERRO
Cripta de mármol ubicada en la Catedral de Lima
donde se encuentran los auténticos restos
de Francisco Pizarro.
Citando a José Antonio del Busto (uno de los especialistas en la biografía de Pizarro),   el historiador Juan Luis Orrego indica que el cuerpo fue abandonado en el lugar de los hechos y luego recogido y llevado a su habitación por el soldado Juan Barbarán y su esposa María de Lezcano, quien se encargaría personalmente de organizar el velatorio y el entierro de su cadáver. Todo se hizo en secreto y en medio de la oscuridad, para evitar ser descubiertos por los almagristas que podrían arrepentirse y querer llevarse el cuerpo para exhibirlo en la plaza. El cuerpo fue llevado a la parte posterior de la Casa de la Gobernación y enterrado en la huerta del costado de la Catedral, en medio de los naranjos, envuelto en una tela blanca a manera de mortaja. su cuerpo fue depositado en el hoyo previamente cavado, se le echó cal y luego fue cubierto con la tierra de la misma huerta.

Después de esto, Almagro quedó como Gobernador del Perú, lo que no fue aceptado por el Rey Carlos, quien no permitió semejante ofensa a un mestizo y en apenas quince meses, cuando Vaca de Castro llega al Perú, lo declara  traidor y le jura guerra a muerte. Con unos pocos leales se enfrenta a Vaca de Castro en la batalla de Chupas, el 16 de setiembre de 1542, cerca de Huamanga, donde fue derrotado. fue llevado a Cusco, donde fue ajusticiado y enterrado en la iglesia de La Merced, junto a la tumba de su padre. 

EL CUERPO APÓCRIFO 
Juan Revoredo, alcalde de Lima en 1891, quiso homenajear al fundador de la ciudad en su 400 aniversario por lo que designó una comisión de expertos para que extraiga los restos de Francisco Pizarro de la cripta ubicada bajo el altar de la Catedral. Se halló una momia cuyas características no correspondían a las que por los documentos históricos se conocía que tenía Pizarro. Según, a la vistas de los estudiosos esos restos correspondian a un hombre que pudo ser todo menos un soldado de la época. Debió medir cerca de 1,65 m, y no tan viejo (Pizarro, al momento de su muerte debió haber tenido entre 65 y 67 años, bastante viejo para una época donde la esperanza de vida era 40 años). Era más bien frágil de contextura, la piel no mostraba ninguna herida parecida a las que debió tener alguien que murió con tanta brutalidad. Los huesos estaban casi en perfectas condiciones "La conclusión era ineludible: nos encontrábamos ante un impostor".

EL VERDADERO CUERPO
Algunos de los restos de Pizarro
donde se aprecian sus heridas
El 18 de enero del 2006, con ocasión del aniversario de Lima, el diario El Comercio publicó que se había comprobado la autenticidad de los restos de Francisco Pizarro. Cuando en 1977 unos pobreros removían los restos ubicados en las criptas ubicadas bajo el altar de la Catedral hallaron una caja de madera llena de huesos, además de contener una caja más pequeña de plomo que contenía un cráneo. en su tapa se leía Aquí está la cabeza del Señor/Marqués Don Francisco Pizarro/que descubrió y ganó estos reinos del Piru/ y puso en la Real Corona de Castilla. En presencia de expertos del INC se abrieron ambas cajas. La caja de madera contenía varios esqueletos, entre los que se distinguía el de dos niños, una mujer anciana, un hombre adulto y el esqueleto sin cabeza de un anciano entre 60 y 70 años. y los restos de una espada que debía ser del viejo soldado. La caja de plomo tenía un esqueleto y un cráneo. Cuando lo unieron con el cuerpo decapitado de la otra caja, encajó perfectamente. Tenían heridas que se proyectaban de un hueso a otro en el lugar preciso de las que debió sufrir el cuerpo de Pizarro. La rotura de cráneo al parecer por un objeto contundente, las vértebras del cuello destrozadas y diversos cortes y fracturas en las costillas, la clavícula, la columna, las piernas y brazos (alrededor de 30 lesiones) confirmaron la autenticidad del hallazgo y su coincidencia con los relatos existentes sobre la muerte de Pizarro. 

La momia que por mucho tiempo se consideró como Pizarro fue sacada de la cripta principal y devuelta a la cripta subterránea. Pero ¿quién fue en realidad? Tal vez nunca se sepa, pero se cree que haya sido un monje o un soldado de la época. Los verdaderos restos de Pizarro fueron trasladados a una urna de mármol en 1985, en el altar principal de la Catedral de Lima y en el 2006 fueron puestos en exposición al público en general.

Esqueleto y cráneo auténticos de Francisco Pizarro donde se indican todas las evidencias
de las heridas que recibió la noche del atentado.

Documental sobre la muerte de Pizarro estraído de "A la vuelta de la esquina" conducido por Gonzalo Torres.

Para más información se puede recurrir a:

http://www.intidomain.org/INTIDOMAIN/Blog/Entries/2009/6/14_El_Verdadero_Rostro_De_Pizarro.html

http://blog.pucp.edu.pe/item/136659/hace-470-anos-fue-asesinado-francisco-pizarro-domingo-26-de-junio-de-1541