domingo, 26 de febrero de 2017

El Fallo de La Haya

UN FALLO HISTÓRICO


El 27 de enero del 2014, el Tribunal Internacional de Justicia, con sede en la ciudad holandesa de La Haya, emitió el fallo que ponía fin a un diferendo que había tenido en discordia al Perú y a Chile, por la frontera marítima, que quedó pendiente tras la firma del Tratado de Lima de 1929. Aprovecho pues la oportunidad para volver a publicar un artículo aparecido en el blog Geo-Polítca CGD, el 20 de diciembre del 2012, antes que se diera el fallo. Por tal razón, al finalizar el artículo, actualizaré la información del fallo y de lo que sobrevino a éste.



COMPÁS DE ESPERA

Ahora que ya terminaron los alegatos de Chile ante la Corte Internacional de Justicia  queda muy claro que la posición peruana es sólida, a contrario de la posición chilena, que no está sustentada en tratados, sino en acuerdos marítimos y de pesca que no tienen la jerarquía de los tratados limítrofes, esenciales para este caso.

Juan Augusto Benavides Estrada (1928-2015)
La posición chilena intenta convencer a los miembros del Tribunal de que un acuerdo pesquero es un tratado de límites, cuando este solo abarca cuestiones comerciales y de pesca, mas no, la demarcación del territorio marítimo. Tratando de justificar lo injustificable, han llegado al extremo de mostrar uno de los textos escolares más populares en las escuelas primarias de los años 80, la muy conocida Enciclopedia Escolar Escuela Nueva, sí, ese libro gordito que tal vez muchos de nosotros usamos cuando niños y cuyo sello más distintivo era su tapa, dividida en cuatro espacios y en el centro la silueta de un mapa del Perú enmarcado en un elipse. Pues resulta que en ese texto, en el capítulo dedicado a la geografía peruana, se señala -con gráfico incluido- que los límites marítimos con Ecuador y con Chile están trazados en lineas rectas horizontales, es decir, siguiendo la dirección de  los paralelos, desde la Boca de Capones en el norte, hasta  la linea del Hito N° 1 de La Concordia, al sur. Y como este libro estuvo refrendado por el Estado peruano a través de su ente, el  Ministerio de Educación y sus respectivos funcionarios de ese entonces, asumen que el Estado Peruano aceptaba que la frontera marítima con Chile era como aparecía en el referido texto escolar. Un error que muchos hicieron notar hace mucho, pero que nadie intentó remediar y que hoy está sirviendo de respaldo ala tesis chilena.





Pero un libro no tiene jamás mayor jerarquía que un tratado.

Los miembros del Tribunal ya han dejado entrever que para que un documento tenga valor como tratado de límites debe precisamente tener ese título Tratado de límites..... y no existe ningún documento similar suscrito entre nuestro gobierno y su par chileno. Por eso, solo nos queda esperar el dictamen final que será presentado el 2013, entre junio y setiembre a más tardar. Solo esperemos que, sea cual sea el veredicto, a favor, en contra o una decisión salomónica, Chile no se anime a patear el tablero y desconocer la competencia contenciosa de la Corte, y por aún, que pueda ser un pretexto para declarar una nueva guerra, que afectaría indudablemente la relaciones políticas y económicas entre ambos países.



















Parodia al estilo Condorito sobre el resultado del fallo de la
corte de La Haya

Descendientes del héroe de la Marina peruana Miguel Grau y
del Presidente chileno Bernardo O'Higgins en fraternal abrazo.

Versión chilena sobre el Triangulo Terrestre





martes, 21 de febrero de 2017

Surco Prehispánico

EL PASADO PREHISPÁNICO DE SANTIAGO DE SURCO


El Arco Morisco en el Parque de la Amistad, imagen típica del Surco moderno, que sin embargo, también tiene un pasado prehispánico muy rico.

Lima Prehispánica

Si bien, hoy todos conocemos a Santiago de Surco como un distrito moderno, pujante, ordenado y lleno de tradición, con poco más de 80 años de existencia política, sin embargo, es mucho más antiguo. Se remonta a tiempos prehispánicos, lo que se evidencia en su propio nombre, pues Surco, proviene de la voz yunga "Sulco", que según dicen, evoca una muy antigua tradición agrícola de la que no han quedado evidencias, y que le habría dado nombre a un pueblo indígena que habría de convertirse en el prehispánico Señorío de Sulco.

EL SEÑORÍO DE SULCO
Sus orígenes se remontan al año 1000 de nuestra era, cuando las laderas del actual Morro Solar de Chorrillos empezaron a ser pobladas por gente que luego formaría parte del señorío de Sulco o Armatambo, uno de los curacazgos más importantes de la Lima prehispánica, la cual estaba densamente habitada, pues existían en sus tres valles (Rímac, Chillón y Lurín), una serie de reinos, curacazgos o señoríos locales, entre ellos -además del de Sulco- los de Puruchuco, Malanka, Colli, Huatica, Lati e Ischma, de los cuales han quedado como evidencia diversas construcciones, a las que llamamos huacas, como Pucllana, Pachacamac, Huallamarca o Mateo Salado. Como todos los pueblos que se desarrollaron en estas tierras, los habitantes del señorío de Sulco, debieron haberse dedicado a la agricultura, la pesca y las artesanías. En el sector del actual Chorrillos, existían varios pantanos y lagunas donde habitaba gran cantidad de especies de flora y fauna, de las cuales solo quedan, los cada vez venidos a menos Pantanos de Villa. En los territorios cercanos al mar, crecía el junco y el carrizo, que servían para fabricar sus navíos, hoy conocidos como Caballitos de Totora, con los cuales se hacían a la mar para pescar y navegar hasta Piti-Piti, que era como se conocía entonces al Callao, donde, en el actual barrio de Chucuito, había un pueblo de pescadores artesanales con ese nombre.

Últimos vestigios de Armatambo

El Río Surco, es un canal de regadío construido por los wari.

Su principal asentamiento estaba en Armatambo -o Armatampu- en las laderas del Cerro Surco, hoy conocido como Morro Solar, en el actual Chorrillos, donde habría vivido el curaca en lo que el cronista español Bernabé Cobo, describió como "un palacio con paredes pintadas con varias figuras, una muy suntuosa pieza o templo y otros muchos edificios", y cuyo territorio se habría extendido -según María Rostworowski- por los actuales distritos de Santiago de Santiago de Surco, Surquillo, Barranco, Chorrillos y parte de Miraflores. Armatambo fue ocupado en 1924 por inmigrantes provenientes del ande, poniendo en peligro el patrimonio arqueológico.



Con la llegada de los wari, la región se convirtió en un centro administrativo de este reino y construyeron el canal de riego más antiguo de esta región de la costa central, el llamado Río Surco, que desviaría las aguas del río Rímac hacia el sector sur del valle, a través de una complicada red de canales (acequias), dando origen a un sub valle que permitió incrementar la producción agrícola en una zona antes árida, que abarcaba los territorios de los actuales distritos de Surco, Surquillo, Barranco, Miraflores, San Isidro, San Borja, San Juan de Miraflores. La Molina, Santa Anita, Ate y el norte de Chorrillos. Según algunos cronistas españoles, este río, tenía tanta agua, que hasta se podía navegar en él, con embarcaciones ligeras, claro está. Además -al igual que el Rímac- tenía peces como la lisa y crustáceos como langostinos y camarones, por lo que la pesca fluvial se pudo desarrollar en el valle.

EL SURCO INCAICO
Hacia mediados del siglo XV, el valle fue ocupado por el estado Inca, durante el reinado de Pachacútec, e integrado a su red de caminos; lo convierte en un tambo principal, debido a su proximidad con el santuario de Pachacamac y lo dividieron en tres curacazgos: Carabayllo al norte, Maranka, al centro y Sulco, al sur y este, a su vez, se subdividía en cuatro ayllus o parcialidades: Itcar, que tenía entre cuatro y cinco aldeas; Calha, grupo que aparentemente era de tejedores; Taulli, cuya llacta o aldea principal se denominaba Centaulli; y Cumchán, que llegaba hasta Pachacámac.

Ayer y hoy del Morro Solar

Desde entonces, el lugar cobró cada vez más importancia, pues los incas del Cuzco realizan una serie de construcciones ampliando enormemente el área urbana del sitio, llegando a abarcar una extensión máxima que va desde la zona hoy conocida como San Genaro (bajo las antenas de radiodifusión del cerro Marcavilca) hasta cerca de lo que es hoy el club Regatas; los cronistas españoles del siglo XVI aseguraron de que se trataba del asentamiento más grande y poblado del valle de Lima. En efecto, este señorío comprendía extensas zonas de los actuales distritos de Chorrillos, Barranco, Surquillo, Santiago de Surco y parte de San Juan de Miraflores. También existían barrios que formaban la vecindad de Armatambo, como Comuco, Falana o Talana, Chamac o Chama y el Falcón; otros barrios recibieron nombres españoles, como es el caso de Tejadita o Naranjuel. Cada barrio tenía una acequia del mismo nombre que se desprendía o bifurcaban del río o canal de Sulco.

Cuencas de los canales prehispánicos de Lima antigua, muchos de ellos llamados "Ríos". La cuenca del Río Surco es la
más extensa, pues abarca los actuales distritos de Surco, Surquillo, Miraflores, Barranco, Ate-Vitarte, San Juan de Miraflores, La Molina, Santa Anita, San Isidro, San Borja, San Luis y el norte de Chorrillos.

RELIGIÓN
En toda la zona se adoraba a Sulcovilca, la máxima deidad de los pescadores, de los tejedores y de los labradores lugareños. El poderoso dios local tuvo varios adoratorios y el ídolo "era una inmensa roca plana como una mesa salpicada por la espuma de las olas", según el cronista Juan de Arona. Estaba “puesta allí sin duda por algún derrumbamiento”, pues no parecía profanada por la mano del hombre. La “piedra larga” o “roca plana”, coincidía con el lugar que habían usado los pescadores surcanos para bajar al océano para invocarle buena pesca antes de zarpar en sus caballitos de totora. Khorrillos hasta Ancón.

Si bien, Pachacamac (Ischma) era la divinidad más importante de la costa, los habitantes del valle de Sulco, adoraban a otros dioses como Pachamama (la tierra), Mamacocha o Kon (el mar), divinidad principal de esta región, Wiracocha (supremo ordenador del mundo), Q'illa (la luna), y con la llegada de los incas, Inti (el sol y dios supremo del Tawantinsuyo). Junto a ellos, se veneraban animales como el puma, el cóndor, la serpiente, algunas plantas, etc. Sulcovilca, al parecer el dios principal de este valle,  no tiene una representación conocida.

URBANISMO
Los primeros cronistas españoles que vieron el valle de Sulco en todo su esplendor cuentan que estaba densamente poblado y que en él existían numerosos palacios, templos y centros poblados  desperdigados por todo el valle, siendo Armatambo el más importante, por servir de aposento veraniego y de tránsito hacia el santuario de Pachacamac, donde se veneraba a la divinidad más importante de la costa prehispánica, Ischma, llamado por los incas Pachacamac. Además existían muchos adoratorios de pequeñas dimensiones, sobre los cuales se han construido iglesias y colocado cruces camineras, ubicadas en las diversas vías de interconexión, como haciendo ver la supremacía del Cristianismo sobre los ídolos prehispánicos.

Pachacamac, en Lurín, era el templo más importante de la costa peruana, pues en él moraba el oráculo de Pachacámac (Ischma), divinidad con dos rostros, que podía ver el pasado y predecir el futuro

LA LLEGADA DE LOS ESPAÑOLES  
Tauli Chusko, último curaca de Lima, 
obra de Milner Cajahuaringa. No hay datos 
del último curaca de Sulco.

La llegada de los españoles, en el siglo XVI, bajo el reinado de Túpac Yupanqui, provocó una crisis en Armatambo y en todo el señorío de Sulco. Inmediatamente después de la fundación de Lima, Pizarro nombró al soldado  Antonio Solar encomendero de Surco y Barranca. Se le encomendaron los indios de Armatampu, sede del curaca de Sulco, con algo más de cien purics o jefes de familia aptos para la tributación. Precisamente el nombre del Morro solar, se le debe al nombre de su primer encomendero. 

La huacas construidas en honor a Kon, dispersas por el valle, fueron saqueadas y destruidas por los españoles, que utilizaron las piedras con las que estaban construidas para levantar sus viviendas, haciendas e iglesias. Los ídolos que albergaban fueron destruidos. El caso más conocido es el del ídolo Ischma, que fue destruido por Hernando Pizarro cuando saqueó el templo de Pachacamac. De no ser porque posteriormente se encontró otro ídolo enterrado, no hubiéramos conocido jamás al dios Ischma, también conocido como Pachacámac.

Antonio Solar participó en la guerra contra Manco Inca, en la lucha entre almagristas y pizarristas y en la rebelión de los encomenderos contar la Corona. En todas estas luchas contó con la participación de sus indios, muchos de los cuales murieron o por el combate o por las epidemias. Solar murió el 4 de noviembre de 1557, luego de recibir los sacramentos, y fue sepultado en el templo de San Francisco. Con su fallecimiento también “murió” el nombre yunga de Sulco y surgió el de Surco, más fácil de pronunciar para los españoles.



Pasado y presente de dos de las más importantes edificaciones históricas, la casa hacienda San Juan Grande y la iglesia de Santiago Apóstol.




Años después, en 1571, el virrey Francisco de Toledo, acorde con el nuevo modelo administrativo, creó la Reducción de Surco, al mando del curaca Francisco Tantachumbi, para facilitar la cristianización de los indígenas y para organizar mejor la fuerza de trabajo para las haciendas y las minas. El pueblo de indios tenia una plaza, donde se levantaban las instituciones de gobierno mas importantes: le Cabildo, la cárcel y la actual iglesia de Santiago Apostol, con calles largas, rectas y estrechas, donde estaban los ranchos donde vivían los indios del común, parcelas de cultivo privadas (especialmente vitivinícolas) y tierras comunales donde los indios trabajaban para el pago de sus tributos.

Logo y escudo de Santiago de Surco

La historia hispánica de Surco será motivo de otro artículo.

Algunas fuentes que tratan sobre el tema, Junto a libros, se encuentra la revista Soy Surco de 1990 la revista Surco del 2011, editadas por la municipalidad distrital, donde se hace una reseña sobre la historia del distrito.



ANEXO FOTOGRÁFICO

Visión nocturna del Arco de la Amistad

El Parque de la Amistad "María Graña Ottone", el Arco de la Amistad peruano-española y la laguna artificial, símbolos
del Surco moderno y atractivo turístico.

Surco tradición: La celebración de Semana Santa, con procesión y concurso de alfombras incluido, y el Festival de la Vendimia, como distrito vitivinícola que es, con elección de reina y pisado tradicional de la uva al ritmo del festejo.

Plaza de Armas de Surco Pueblo o Surco Viejo, como tradicionalmente se le llama a la zona histórica y monumental del distrito. Ahí están la Iglesia colonial de Santiago Apóstol del siglo XVI, el local municipal y la glorieta en el centro del parque principal del distrito.

Surco ecológico: Loma Amarilla, un bosque en medio de la ciudad. Arte topiario: Esculturas hechas con plantas abundan en todo el distrito, especialmente representando animales. Escultura de un Tricerátops en el parque "Voces por el Clima", una iniciativa ecológica del distrito de Surco.



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FUENTES
"Lima: Paseos por la ciudad y su historia" - Diario Expreso
"Una tradición que se debe conocer". Revista "Soy Surco", 1991
Revista "Surco", 2012
"Notas sobre los orígenes del pueblo de Santiago de Surco", Juan Luis Orrego, "Rumbo al Bicentenario", 25-06-13
"Un poco de historia del distrito de Santiago de Surco", Surconoce, periodico online, 28-11-11
"La cripta olvidada de Surco"  - El Comercio.com, 28-03-16 




miércoles, 15 de febrero de 2017

Los Montoneros

LOS MONTONEROS Y LA INDEPENDENCIA




Muy poco se ha dicho de la intervención de ejércitos populares que se formaron para derrotar al ejército realista durante la independencia, principalmente en el Norte Chico y en la Sierra Central, estimulados por la presencia de San Martín en Huaura-Huacho y de la triunfante marcha de las tropas de Álvarez de Arenales por loa andes del sur y del centro. Algunos ven en esta omisión un prejuicio racista contra las masas indígenas, otros una simple falta de fuentes para profundizar en el tema, mientras que no muy pocos, le restan importancia. Lo cierto es que la semilla sembrada por la expedición a la sierra central empezó a dar inmediatos frutos y se formaron los montoneros.

¿QUIÉNES ERAN?
Eran grupos guerrilleros formados mayormente por indios, pero también por criollos y mestizos de clase media, que habían sufrido saqueos o castigo por parte de los realistas y ahora buscaban venganza al lado de los patriotas apoyando la independencia. Comenzaron a asediar a los realistas, sin dejarlos en paz. Eran fuerzas irregulares que atacaban en forma desorganizada, sin tácticas ni estrategias definidas, de manera fugaz y casi a escondidas, a las fuerzas realistas defensoras de las autoridades rurales -como los Corregidores- causantes de todos sus problemas como la injusta distribución de tierras y las formas de explotación "feudal". Su único objetivo era dañar al enemigo causándole la mayor cantidad de bajas posible y apoderarse de sus provisiones y armas, dificultando su avance haciéndoles llegar hasta la desesperación.


De aspecto rústico, atacaban con gran variedad de armas (rifles, carabinas, pistolas, espadas, cuchillos, lanzas, hondas o machetes); lo hacían a caballo, a mula o simplemente a pie. No tenían uniforme, vestían los tradicionales ponchos y hojotas, aunque  solían combinarla con la indumentaria que esté a su alcance como chaquetas, tanto del ejército Realista como del Patriota, botas o morriones.

En sus pueblos de origen  realizaban las más variadas ocupaciones como campesinos, arrieros, artesanos, comerciantes locales o músicos; siempre acompañados por sus Rabonas, capaces de ofrendar su vida por sus compañeros. Alentados por la llegada de San Martín y posteriormente de Bolívar, las guerrillas, que actuaban desde inicios del siglo XIX, incrementan sus actividades. Posteriormente recibieron apoyo económico y asesoría militar de miembros destacados del Ejército  Patriota  como el entonces joven comandante británico Guillermo Miller, quien organizó las montoneras del centro y sur de los Andes peruanos junto al comandante criollo Toribio Luzuriaga. El apoyo brindado por los patriotas incentivó la participación de algunos criollos y aún más mestizos en las guerrillas montoneras.



CASI DERROTAN A LAS TROPAS REALISTAS DE CARRATALÁ
Con buen ojo, el General José de San Martín ordenó a Juan Antonio Álvarez de Arenales que emprenda otra expedición a la sierra central. Entonces, saliendo de Huacho, en dirección contraria a su primera expedición, Álvarez de Arenales emprendió otra. Cuando estuvo a punto de diezmar al ejército realista de Carratalá, debilitado por los montoneros, ya pisándole los talones, un enviado de San Martín le avisó que cesara el hostigamiento, porque se estaban negociando condiciones favorables con el comisionado regio, capitán de fragata Manuel Abreu, venido especialmente de España.

Montoneros indígenas luchando contra los realistas.

CERCARON LAS VÍAS DE COMUNICACIÓN
Fueron decisivos, por ejemplo, en su apoyo a San Martín. Ellos cercaron las vías de comunicación –y el abastecimiento de alimentos– entre Lima y la sierra central lo que obligó, en buena medida, el retiro del virrey La Serna al Cusco, al no poder mantener a su ejército. Meses antes, también apoyaron la incursión de Álvarez de Arenales en Huamanga y Cerro de Pasco en una campaña proselitista llamando a la gente en favor de la independencia. Mal armados y con escasa formación militar, siempre hostigaron a las fuerzas realistas. El problema es que también se les unieron bandidos y malhechores que aprovecharon el desorden interno para poder robar. Operaban en grupos de entre cincuenta y cien hombres desgastando a los realistas e impidiendo varias veces que los realistas atacaran Lima.

Desde los tiempos de la independencia, los montoneros iban acompañados de sus rabonas.

LOS LÍDERES
Francisco de Vidal, un líder montonero
que llegó a ser presidente.
Las guerrillas fueron tantas y se extendieron por todo el territorio que sería imposible nombrarlas a todas y si bien no se conoce el nombre de la mayor parte de los montoneros, han llegado hasta nosotros algunos nombres de sus líderes, entre ellas, las dirigidas por los montoneros Gabino Uribe, sacerdorte del Callejón de Huaylas, (tenía a su mando a 800 indígenas que actuaban entre Aija y Huarmey en Ancash), Francisco Vidal (futuro Presidente del Perú, dirigió las guerrillas de La Oroya que apoyaron a Álvarez de Arenales y que  después  combatieran junto a Bolívar en Junín), Mariano Fano (formó el regimiento de Chupihuaranga en Pasco), los argentinos Francisco de Paula y Otero (líder de los montoneros de Huánuco) y José Félix Aldao (jefe del escuadrón de montoneros conocidos como "Húsares de Junín"); Basilio Auqui (veterano y legendario líder de los aguerridos Morochucos ayacuchanos, que pelearan junto a los Hermanos Angulo, Pumacahua, San Martín y Bolívar), , Alejandro Huavique, Ignacio Quispe Ninavilca, Cayetano Quiroz (líder de los negros cimarrones) y José María Palomo (líderes, cada uno, de un grupo de montoneros que operaban en Huarochirí).  Otros  montoneros de importancia  fueron  Juan Evangelista Rivas  (en Yauyos),  Antonio Manrique colaborador de Pumacahua en Cusco),  Manuel Morán (en Arequipa),  Bernardino Salgado (en Cajatambo),  Esteban Catacora  (en Puno) y muchos más.


Los argentinos Francisco de Paula y Otero y Gabino Uribe,  y el ancashino José Félix Aldao

ALGUNAS CARACTERÍSTICAS
Representación de
Basilio Auqui
Muchas veces, estos montoneros actuaron por su cuenta. Les faltó coordinación con los patriotas e internamente estuvieron siempre divididos. No era fácil cohesionar bandas compuestas por gente de diverso origen racial y fortuna personal. Pero de todas formas, a pesar de estos problemas, los montoneros fueron el aporte más decisivo de los “cholos” o “peruleros” –como despectivamente los llamaban los argentinos y colombianos– a la causa independentista. Los montoneros actuaban mucho antes de la llegada de los libertadores, especialmente a partir de las Reformas Borbónicas, cuyas medidas les afectaron notablemente. Cuando San Martín desembarcó en Paracas y se estableció en Pisco, buscó el apoyo de los campesinos, es así que envía una expedición a la sierra central y sur, al mando del general Juan Antonio Álvarez de Arenales para que busque apoyo en los peruanos que combatían en el interior del virreinato contra las autoridades coloniales. Arenales, Miller, Luzuriaga y Rázuri entraron en contacto con los montoneros del valle del Mantaro, de Huamanga, Pasco, el Callejón de Huaylas y los andes limeños; los apoyaron en su organización con estrategias y tácticas de combate, convirtiéndolos en un cuerpo bien disciplinado, que tuvo un papel decisivo en la victoria patriota, ya sea al lado de San Martín o al de Bolívar.

FUERON “REFORMISTAS”
A nivel ideológico, estos bandoleros fueron “reformistas”, ya que nunca pusieron en peligro el dominio de las clases altas. Las tensiones entre grupos populares tan heterogéneos y la ausencia de una fuerte dirigencia explicarían su contenido apolítico. Asimismo, a nivel pragmático, esta guerra “informal” fue una alternativa a la escasez de recursos para financiar la contienda. Y si tomamos en cuenta que iniciaron su accionar a raíz de las Reformas Borbónicas, es fácil comprender que su objetivo inmediato era acabar con las injusticias de las autoridades locales o regionales, lo que no significa que hayan existido montoneros separatistas, que veían en la independencia, la única alternativa de solución.


El británico William Miller, el argentino Antonio Álverez de Arenales y los peruanos Toribio Luzuriaga y Andrés Rázuri. Oficiales del Ejército Patriota que apoyaron a los montoneros peruanos con estrategias y tácticas militares.

SE MANTENÍAN CON CUPOS Y DONATIVOS
Cayetano Quiroz, líder de
los montoneros cimarrones
Con un mínimo desembolso podían lograrse grandes ventajas. Interesados en la defensa de sus pueblos, aprovecharon ampliamente las “fortalezas” naturales de sus territorios, como cerros o desfiladeros, para emboscar al enemigo, con armas muy primitivas, y causarle pérdidas humanas y golpes psicológicos.Sin embargo, si la presencia de montoneros era económicamente favorable al ejército patriota, era muy onerosa para las poblaciones, que debían asumir los costos de esta guerra permanente, a través de donaciones o cupos de guerra. En efecto, sin la ayuda en dinero o especies que enviaron muchos pueblos hubieran sido un verdadero fracaso. En la sierra, por ejemplo, hubo campesinos indígenas que donaron sus jornales y productos agropecuarios para financiar y abastecer estas campañas. Algunos de estos donativos se hicieron de forma libre, sin ningún tipo de coacción, como fue el caso de los campesinos de Huamachuco que entregaron la producción de sus haciendas.

EPÍLOGO
A pesar de haber cumplido una brillante y decisiva participación en todo el proceso emancipador, y especialmente en las campañas  de  Junín y Ayacucho junto a Bolívar y Sucre, nunca fueron tomados realmente en serio, ya que muchas de las promesas que los Libertadores les hicieran nunca fueron cumplidas. Primero por San Martín, que no sólo les prohibiera tomar la capital cuando el momento era el   más  propicio a causa de la huida del virrey La Serna;  y luego de su llegada a Lima, les prohibió estar presentes en la  proclamación de la independencia, por la que habían luchado tanto; es que estaba protegiendo los bienes de la élite limeña, con la cual había hecho un pacto que les permitiría mantener la posición social de la que había gozado hasta ese momento, tal como puntualiza Juan José Vega. Luego, con la  llegada de Bolívar y el establecimiento de la República, vieron frustrados todos sus anhelos y aspiraciones, ya que siguieron en situación servil y nunca les reconocieron su derecho a la tierra, por le contrario, sus tierras fueron repartidas a los altos oficiales del ejército bolivariano como premio por su "destacada" labor; cuando los que más entregaron a la guerra de independencia, fueron los montoneros indígenas.

Acuarelas de Pancho Fierro representando a diversos negros montoneros de origen cimarrón
Algunos se levantaron en armas nuevamente, pero esta vez apoyando a los caudillos, unos en contra de los otros, pero siempre en condición de subordinación. Resurgirán a finales del siglo XIX, durante el peor acontecimiento de nuestra historia, la Guerra con Chile, apoyando a Cáceres, quien, sin su ayuda, no hubiera podido arrancarle al ejército invasor las pocas victorias peruanas en esta infame guerra. Durante la Reconstrucción Nacional, muchos se unieron a Piérola para derrocar a Cáceres -ahora Presidente- al cual consideraban un traidor por mantener la contribución personal de los indios.

Los montoneros no desaparecieron después de la independencia, siguieron actuando en las guerras caudillescas, en la Guerra con Chile, al lado de Cáceres y en la Reconstrucción, apoyando a Piérola.

A pesar de su importancia, las guerrillas montoneras no han recibido el interés que se merecen de una historiografía adepta a las hazañas de los héroes. Autores como Wilfredo Kapzoli, Nelson Manrique o Juan José Vega, además de Julio Villanueva Sotomayor, son de los pocos "reconocidos" que les han dedicado una letras, entre libros y artículos periodísticos o de internet.  

El tema ha sido poco estudiado.Aquí algunos de los pocos que se han ocupado de él
Wilfredo Kapzoli, Juan José Vega, Nelson Manrique, Juan Luis Orrego y Julio Villanueva Sotomayor, de los pocos autores que se han ocupado del tema.



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FUENTES:
"Construcción de una Nación" - Nelson Manrique - Diario El Peruano, La Revista Cultural, 31-07-95
"El Perú Profundo y el 28 de julio de 1821" - Juan José Vega - Diario La República, 28-07-95
"La independencia del Perú: la participación popular" - Juan Luis Orrego - Rumbo al Bicentenario, 04-07-08
"Los montoneros y la independencia" - Julio Villanueva Sotomayor, Identidad Perú, 4-08-16
"Los movimientos campesinos en el Perú" - Wilfredo Kapzoli Escudero,