lunes, 19 de octubre de 2020

LA CONVENCIÓN DEL MAR

LA CONVENCIÓN DEL MAR

      


Con el deseo de solucionar todos los problemas existentes entre las distintas naciones del mundo a causa del dominio y aprovechamiento económico de los mares del mundo, la ONU convocó en distinto momento a tres conferencias mundiales sobre este asunto. La primera se llevó a cavo en 1958, la segunda, en 1960 y la tercera, en 1982, en Nueva York, donde se aprobó por 130 votos a favor, 17 abstenciones y 4 en contra la “CONVENCIÓN DE LAS NACIONES UNIDAS SOBRE EL DERECHO DEL MAR” (CONVEMAR). La Convención quedó abierta por dos años para que se suscriban todos los países del mundo. Hasta el momento, de 194 Estados independientes ha sido suscrita por 106 países; la mayoría países mediterráneos -como Paraguay- y otros pequeños Estados insulares cuya cercanía les impide tener un mar territorial amplio, como Islandia, Chipre, Malta o Fiji. En América, ya la ratificaron, además de Paraguay, casi toda Centroamérica y el Caribe, así como Uruguay y Guyana. El resto de América, incluyendo EE.UU. no la han firmado. Tampoco los países ribereños de Europa, ni China, ni Rusia (ex URSS). Ninguna de las potencias la ha suscrito tampoco. 

Pero, ¿Cuál es el contenido de esta Convención? ¿Por qué los países ribereños más importantes han decidido no suscribirla mientras que los que no, fueron los primeros en hacerlo y los más interesados por que entre en vigencia? CONTENIDO La Convención Internacional de los Derechos del Mar, también conocida como “Convención del Mar” o simplemente, “CONVEMAR” establece en su artículo 3° que “La soberanía del Estado ribereño se extiende más allá de su territorio (...) a la franja de mar adyacente designada con el nombre de mar territorial (...) hasta un límite que no exceda las 12 millas marinas o náuticas (22 224 km), medidas a partir de las líneas de base (...) que son las que señala la marea baja” (...) Esta soberanía se hace extensiva sobre el espacio aéreo del mar territorial , así como el lecho y el subsuelo de este mar”. Se establece además, que “el Estado ribereño no pondrá dificultades al paso inocente de buques extranjeros por el mar territorial (...) El paso inocente de buques extranjeros es cuando éstos no son perjudiciales para la paz, el buen orden o la seguridad del Estado ribereño”. En el artículo 55° se establece la creación de una zona económica exclusiva “situada más allá del mar territorial y adyacente a éste, sujeta al régimen jurídico específico establecido en esta parte del acuerdo con el cual los derechos y jurisdicción del Estado ribereño y los derechos y libertades de los demás Estados se rigen con las disposiciones pertinentes en esta Convención”. En el artículo 56° se establece que en ella “el Estado ribereño tiene derecho de soberanía para los fines de exploración y explotación, conservación y administración de los recursos naturales, tanto vivos como no vivos, de las aguas, del lecho y del subsuelo del mar (...) en un ancho máximo de 200 millas marinas” También tiene jurisdicción “para establecer islas artificiales, instalaciones y estructuras; para la investigación científica marina; para la protección y preservación del medio ambiente, etc.”. 


La Convención considera con el nombre de Alta Mar al mar, subsuelo y espacio aéreo ubicada más allá de la zona económica exclusiva y del mar territorial, la cual “está abierta a todos los Estados, sean ribereños o mediterráneos. En consecuencia, en esta zona hay libertad de navegación, de sobrevuelo, libertad para tender cables y tuberías submarinas; para construir islas artificiales; libertad de pesca, de investigación científica y será utilizada exclusivamente para fines pacíficos (...) Los fondos de alta mar, su subsuelo y sus recursos son patrimonio de toda la humanidad”. 

ANÁLISIS Y OBJECIONES 
Los impulsores de la Convención del Mar argumentan una injusta distribución de los mares territoriales del mundo, pues, mientras algunos pocos países gozan de un mar territorial de 200 millas (370 400 km) la mayor parte tengan mares territoriales poco extensos y con recursos limitados y aún más países sin salida al mar. Pero tal argumento no puede ser aplicado por igual a todos los países, ya que la existencia de países con mares territoriales limitados o sin ellos se debe tanto a factores históricos como guerras donde los vencedores le arrebataron su salida al mar –como a Bolivia-, o geográficas, por ubicarse alrededor de mares cerrados o semi cerrados –como el Mediterráneo, el Báltico o el Caribe- en continentes cuyas costas erosionadas dieron origen a numerosas bahías, golfos e islas. Cada país aprovecha su posición geográfica en la medida de sus posibilidades. Tal es el caso del Perú. Del análisis de sus artículos se desprende la real intención de la Convención y sus portavoces, servidores de las grandes potencias imperialistas, sus verdaderas promotoras, que astutamente no la firmaron. De esta forma, la Convención del Mar, impone una soberanía y una jurisdicción recortada al antojo de las potencias y no de la comunidad internacional en su conjunto. Éstas, promueven una legislación estándar para todo el mundo. Perjudicial para las naciones ribereñas que se verán afectadas en recorte de su mar territorial, mientras que sólo los países con flotas marítimas numerosas, avanzada tecnología y grandes capitales podrán realizar las travesías para navegar por los mares del mundo aprovechando sin restricciones políticas ni económicas, los recursos ictiológicos y minerales. 

LA POSICIÓN PERUANA 
¿De qué vale que tengamos soberanía sobre nuestros recursos naturales cuando no tenemos jurisdicción sobre los mismos? Y ¿de qué vale que tengamos jurisdicción con respecto a un conjunto de operaciones importantes si no tenemos soberanía? ¿De qué sirven una soberanía y una jurisdicción recortadas al antojo de los poderosos? Esas son las interrogantes que se plantea el geógrafo Humberto Ñaupas al caer en cuanta de la inconveniencia de que el Estado peruano suscriba la Convención del Mar, recogiendo las preocupaciones del difunto ex presidente de la República José Luis Bustamante y Rivero, quien decía que suscribirla era “desconocer las conquistas históricas del pueblo y Estado peruanos, desde que se promulgara el histórico decreto de soberanía sobre las 200 millas” Además, alerta sobre la ambigüedad al no precisar si la “jurisdicción nacional” está más allá de las 200 millas o sólo de las 12 millas. Otros opositores a la suscripción de la Convención fueron el General Edgardo Mercado Jarrín, Ministro de Relaciones Exteriores del gobierno del General Velasco Alvarado, quien durante su gestión se encargó de difundir la posición peruana ante la comunidad internacional y, el Embajador Alfonso Arias Schereiber denunció públicamente en una conferencia dictada en 1971 que “las potencias marítimas toman el nombre de la comunidad internacional para encubrir sus intereses particulares, a pesar de que esas potencias no exceden del 10% de los Estados del mundo, y de que son los países en vías de desarrollo quienes constituyen la gran mayoría (...) Estas potencias pretenden que se establezca un régimen de explotación frente a las costas de otros Estados , aún a riesgo de la depredación de sus recursos (...) Firmar la Convención, sería pues traicionar los intereses del pueblo peruano (...) y los esfuerzos de nuestros países hermanos latinoamericanos, sobre todo los que firmaron la Declaración de Montevideo y la Declaración de Lima de 1970 (...) Significaría estar dispuestos a que se depreden nuestros recursos hidrobiológicos y minero-energéticos a cambio de una ilusión (...) y la pérdida de competencia de seguridad y de defensa nacional” 

Además, como lo sostuvo Patricio Ricketts, “para que el Perú se adhiera a la Convención que simplemente nos otorga el derecho a participar, con los Estados de la región y sobre una base equitativa, en la explotación de los recursos vivos del otrora “Mar Peruano”, sería preciso invalidar el artículo de la Constitución Política, que nos muestra el territorio peruano”. Pero así como hay detractores, también existen defensores de la Convención del Mar y difunden una serie de argumentos destinados a concientizar a la población para que la acepte. Entre ellos tenemos al Embajador Antonio Belaunde Moreyra, para el cual, el entonces presidente José Luis Bustamante y Rivero, en su declaratoria de 1947 incorporó ilegalmente las 200 millas al territorio patrio, sin haber derogado antes el Reglamento de Capitanías y Marina Mercante de 1940, que reconoce la existencia de un mar territorial de apenas 3 millas y por el contrario, deberíamos de estar agradecidos con la CONVEMAR porque, “en lugar de reducir nuestras imaginarias 200 millas a 12 reales, realmente nos está regalando nueve millas más allá de las tres que en verdad siempre tuvimos (...) Deberíamos celebrar”. 

Otros políticos aseguran que al estar al margen de ella, el Perú se autoexcluye de una serie de actividades relacionadas con la utilización del espacio oceánico que está a cargo de los 106 países miembros, como las que reglamentan la pesca en alta mar y, especialmente, las referidas a la solución de las controversias que se presenten entre sus miembros sobre problemas de explotación del mar. Este, precisamente, es el asidero de los políticos nacionales que dicen ver en ella, la solución a los problemas marítimos con Chile. Termino citando la invocación final de la conferencia del Embajador Arias Schereiber: “Es tiempo de que nuestros adversarios comprendan que ya no tiene lugar en el mundo la libertad de explotar a los demás y que sin justicia y bienestar no podrá haber paz para nadie”. Que no nos sorprendan. 

"Quien firme la Convención del Mar es un traidor" sentenció nuestro fallecido Secretario General de las Naciones Unidas en los años 80, Javier Pérez de Cuéllar.































http://www.generaccion.com/noticia/174350/quien-firme-convencion-mar-traidor
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FUENTES: 
“Consenso contra la Convención del Mar” – Patricio Ricketts Rey de Castro – Expreso, editorial del 2/10/94 “Geografía” 5° secundaria – Juan Augusto Benavides Estrada y Carlos Augusto Benavides Aquije 
“Geografía Física y Humana del Perú” – Humberto Ñaupas Paitán 
“Las 200 millas son territorio del Perú”- Patricio Ricketts Rey de Castro – Expreso, editorial del 9/10/94



domingo, 30 de agosto de 2020

Los planes nazis para Perú


UN MAPA DONDE SE REGALABA EL PERÚ A CHILE




En octubre de 2011 se cumplen 70 años de la mención a un documento cartográfico que supuestamente era de los nazis cuando, en verdad, había sido dibujado por el espionaje británico. La historia es la siguiente.
CHURCHILL, ROOSEVELT Y EL MAPA
En el año 1941, durante la Segunda Guerra Mundial, Alemania del Tercer Reich y el Reino Unido de la Gran Bretaña estaban librando una batalla sin cuartel. Adolf  Hitler y Winston Churchill sabían que todo dependía de la actitud que tomara los Estados Unidos de Norteamérica, nación en la que se debatía la neutralidad o la intervención. Franklin Delano Roosevelt (1882-1945), presidente de USA, era amigo personal de Churchill y estaba convencido que su país tenía que entrar en la contienda. ¿Cómo convencer al parlamento y a sus conciudadanos para que acepten esa intromisión?, era su mayor problema.
Winston Churchill, muy hábilmente, mandó a un grupo de intelectuales a Estados Unidos, quienes, para graficar el peligro para América de un dominio nazi no tuvieron una mejor idea que elaborar un falso  mapa llamada de la “América nazi”. Roosevelt mencionó este documento en un discurso  de octubre de 1941, Día de la Armada, para convencer a los norteamericanos que tenían que defender la “doctrina” Monroe (“América para los americanos”). El 7 de diciembre de 1941 se produjo el ataque de los japoneses a Peral Harbor. Luego de 4 días, USA declaró la guerra a Alemania.
El “mapa secreto” de la “América nazi” consideraba cinco países:
- Guayana, que estaría tutelado por el gobierno colaboracionista francés de Vichy.
- Nueva España, formada por Venezuela, Colombia, Ecuador y Panamá y bajo control nazi.
- Chile, que sería una fusión entre Perú, parte de Bolivia, Chile y parte de la región de Antofagasta.
- Argentina, formada por la propia Argentina, Uruguay y Paraguay y el resto de la región de Antofagasta.
- Brasil, la unión de Brasil y parte de Bolivia.
 







¿Y EL PERÚ?
En el mapa de la “América nazi” no se consideraba al Perú. Nuestro país fue ninguneado y sobre nuestro territorio está puesta la palabra CHILE ¿Los espías británicos pretendieron  hacer creer que esa fue una idea de los nazis, cuando en realidad fue una composición cartográfica de ellos?


“Hitler ha dicho en muchas ocasiones que sus planes de conquista no se extienden a través del Océano Atlántico. Pero yo tengo en mi posesión un “mapa secreto”, hecho en Alemania, por su gobierno, y que muestra sus planes para un “nuevo orden mundial”. Es un mapa de Sudamérica y parte de América Central y de cómo Hitler pretende reorganizarlas (…) El mapa, amigos míos, deja claro no solo el destino que los Nazis desean para Sudamérica, sino también para los EE.UU.”. ROOSEVELT


UNA INQUINA HISTÓRICA

Tal como lo demostraron  en la Guerra del Pacífico (1879-1883), los británicos seguían teniendo animadversión al Perú y utilizando la mentira, en 1941,  querían hacer desaparecer a nuestro país.

Chile fue escrito sobre territorio peruano.

La Amazonía era cedida a la Nueva España.

En América del Sur solo debían existir: Argentina, Chile, Nueva España, Brasil y Guayana.


Julio R. Villanueva Sotomayor
   Lima, octubre de 2011
 www.identidad-peru.com

lunes, 10 de agosto de 2020

Los verdaderos Dinosaurios

¿Eran los dinosaurios como los hemos imaginado?

Un ilustrador reaviva el debate sobre los sesgos de interpretación de los fósiles y señala que estamos añadiendo características inventadas a los dinosaurios. El asunto se lleva debatiendo más de un siglo, desde el propio origen de la paleontología.
 ANTONIO MARTÍNEZ RON
Lo que usted ve sobre estas líneas no es una reconstrucción de un dinosaurio. En realidad es la imagen que el artista gráfico C.M. Kosemen ha creado a partir del cráneo de un hipopótamo actual. Para hacerlo, explica, ha aplicado las mismas premisas que se aplican cuando se reconstruye un dinosaurio, y el resultado, salta a la vista, se parece a un hipopótamo real lo que un huevo a una castaña.
Las representaciones de dinosaurios no se parecen a criaturas vivas, sostiene C.M. Kosemen
Este punto de vista provocativo queda reflejado en su libro 'All Yesterdays...', publicado en el 2012 y que ha reavivado la polémica tras un reciente artículo en Atlas Obscura. En opinión de Kosemen, hay una tendencia entre los paleoilustradores, entre los que él se cuenta, a exagerar las garras de los dinosaurios y de hacer sus cabezas parecidas a las de los cocodrilos. “Siempre tienen esas extrañas sonrisas en las que se ven los dientes”, asegura, al tiempo que recuerda que la mayoría de los animales tienen labios y protuberancias de grasa y piel que tapan los dientes y sobresalen aquí y allá. El problema, a su juicio, es que las representaciones de dinosaurios no se parecen a criaturas vivas. Para explicarlo salpica su libro con ilustraciones de animales actuales reinterpretados con el supuesto criterio de la reconstrucción de dinosaurios. Así, por ejemplo, lo que representa en la siguiente imagen es cómo serían un elefante, una cebra y un rinoceronte si los interpretáramos a partir de sus huesos con esas pautas:
Representación libre de un elefante, una cebra y un rinoceronte a partir de sus esqueletos
Representación libre de un elefante, una cebra y un rinoceronte a partir de sus esqueletos Cortesía de C.M. Kosemen
Para Kosemen, las ilustraciones de los dinosaurios deberían tomar más rasgos de los animales que viven hoy en día. Estos están llenos de estructuras blandas que no quedan en los fósiles y que se manifiestan en forma de aletas, papadas o sacos de piel. “Puede que incluso haya formas que nadie ha imaginado”, asegura. “Pudo haber dinosaurios herbívoros, por ejemplo, que tuvieran armaduras como las del pangolín o el armadillo que no fueran conservadas en fósil. Podría también haber dinosaurios con espinas como las de puercoespín”.
Reconstrucción libre y "dinosaurica" de un babuino a partir de sus huesos
Reconstrucción libre y "dinosaurica" de un babuino a partir de sus huesos Cortesía de C.M. Kosemen
Para el divulgador y doctor en Paleontología Francisco Gascó, conocido en redes como @Pakozoiko, el análisis de Kosemen tienen muy poco rigor e ignora principios básicos de la reconstrucción de dinosaurios. “Su visión incide en la parte de interpretación libre que conlleva la reconstrucción de fósiles”, asegura, “Pero lo cierto es que ignora la base a la hora de empezar una reconstrucción”. Antes de empezar a trazar líneas de contornos de piel a partir de un esqueleto los restos deben estar estudiados y clasificados, recuerda, con lo que se crea un marco de actuación. “Si se clasifica como un mamífero”, explica, “ya estaríamos desechando escamas, plumas y estructuras más típicas de otros vertebrados, por ejemplo”. Y lo mismo sucede con la musculatura. “La comparación de la musculatura se hace siempre dentro de un "marco filogenético" muy cerrado. Por ejemplo, para dinosaurios se usan únicamente aves y cocodrilos como comparación”.

"Es verdad que hay sesgos en las reconstrucciones”, admite Peñas Artero, “pero hasta un límite”
José Antonio Peñas Artero (@japa6691) es uno de los mejores ilustradores españoles en el campo de la paleontología. En su opinión, Kosemen se ha limitado a plantear una caricatura burda del proceso de paleoreconstrucción, ignorando completamente la base en la que se apoya dicho proceso, que es la anatomía comparada. “Es verdad que hay sesgos en las reconstrucciones”, admite, “pero hasta un límite”. Lo que plantea este ilustrador no se parece en nada a lo que hacen los profesionales en este terreno. “No es cierto, no reconstruimos los seres poniendo una capa de piel en los huesos. La anatomía comparada es fundamental en estos casos”, reclama. “Si alguien reconstruye un cachalote o una orca”, explica, “nunca le pondría una cola de reptil o pez. Cualquier anatomista identificaría los cráneos de esos animales como de mamíferos, y aunque nunca encontráramos sus colas, sabría que en el movimiento natatorio los mamíferos ondula en el plano vertical, porque nuestra espina dorsal se mueve así”.
Un estudiante de arqueología representa erróneamente un cachalote y una orca a partir de su esqueleto
Un estudiante de arqueología representa erróneamente un cachalote y una orca a partir de su esqueleto @AtiliusAugustus
Sin embargo, sí hay parte de la crítica que tiene razón, como la que se refiere e a elementos que no podemos conocer por el registro fósil. “Que incluya la representación del elefante es gracioso porque, de no existir elefantes vivos, no podríamos haber interpretado el enorme hueco nasal de los cráneos de mamuts y mastodontes como el lugar donde va de la trompa”, asegura. “Pero como teníamos los elefantes como referencia, nadie reconstruiría un mamut con un aspecto parecido a lo que él [Kosemen] dibuja”. Si recogiéramos restos de delfines actuales, sin ir más lejos, tampoco sabríamos que tienen una aleta. Y eso pasó exactamente con los primeros restos de ictiosaurios, aunque sabiendo que eran reptiles y cómo se movían se predijo que podrían tener una proyección en forma de aleta caudal. “Y cuando se descubrieron los fósiles alemanes, que habían dejado una marca del perfil de las aletas, se comprobó que su predicción era correcta”, recuerda Peñas.

Los iguanodontes mueren de pie

El debate sobre la interpretación de los fósiles es tan viejo como la propia paleontología. Comienza a mediados del siglo XIX cuando Gideon Mantell descubre un enorme diente en un bosque inglés y por su semejanza con el diente de una iguana bautiza a la especie propietaria como iguanodonte. “Mantell extrapoló los datos y pensó que los resto pertenecían a una iguana gigante de 12 metros”, explica Peñas. “Más adelante Owen pensó que se trataba de una criatura mamiferiana, algo así como un rinoceronte con cola”.
A lo largo de los siglos, el paradigma iría cambiando y con él la forma de representar el animal. En 1877 se descubrieron los fósiles de 31 iguanodontes perfectamente conservados en una mina de carbón de la localidad belga de Benissart y se comprendió que la propuesta de Owen no tenía sentido. “Hay una famosa fotografía del paleontólogo que montó sus esqueletos, Louis Dollo, en la que se ve que estaba buscando algo con los que compararlo, porque en la imagen tiene un esqueleto de ibis [el ave africana] y otro de canguro”, explica Peñas. “Como el paradigma del mamífero seguía estando activo, Dollo siguió reconstruyendo el iguanodon como un canguro, cuando tenía todos los elementos para haberlo interpretado correctamentePor eso los dinosaurios se representaron casi caminando, como humanos, durante décadas”.
La tendencia a representar a los terópodos en vertical, tipo Godzilla, se ha mantenido casi hasta nuestros días. Hace unos años, un equipo de la Universidad de Cornell hizo una prueba con 111 estudiantes de universidad y 143 de bachillerato a los que pidieron que dibujaran un Tiranosaurus rex tal y como ellos lo imaginabanLa inmensa mayoría seguía dibujando el tiranosaurio en la postura erguida - y errónea - que habían descrito los primeros paleontólogos. “Sigue habiendo muchos sesgos”, admite el ilustrador, “como representar a los pterosaurios como una especie de dragones, cuando desde el principio estaban cubiertos de pelo”. Otro error repetido, se queja, es el de dibujar a los dinosaurios con cara de psicópatas, con expresión de querer devorar al espectador en cualquier momento. “Un tópico que se ha transmitido mucho es el de la pose de los brazos”, prosigue. “Lo que yo llamo la pose del pianista malvado o del vampiro, con la que se representa por ejemplo al velocirraptor. Hoy sabemos, por la anatomía, que es totalmente antinatural, tendrían que rotar el brazo 180 grados: más bien tenían las palmas hacia dentro, como las alas de un ave”.
En 1802 Anderson representó el mastodonte con los colmillos encajados en los orbitales
En ocasiones los errores históricos fueron de bulto, como en el caso de los mastodontes. En 1802, el artista Alexander Anderson reprodujo el esqueleto montado de uno de estos grandes animales, parecidos a los mamuts, y le colocó sus colmillos encajados en los orbitales. Un año después, Rembrandt Peale pensó que estos animales eran carnívoros y que necesitaban los colmillos para desgarrar la carne, de modo que los colocó mirando hacia abajo. “Hoy ya no hacemos estas cosas”, explica Peñas. “Conocemos las relaciones filogenética y las reglas biológicas que impiden extrapolar simplemente en tamaño. Sabemos, por ejemplo, que cuanto más grande es una animal mayores tienen que ser sus reservas; no puedes coger un elefante y representarlo como un ratón gigante. Tampoco reconstruirían un rinoceronte como lo hace el autor de la polémica, que lo representa con una espina dorsal en forma de vela. “Nosotros conocemos a los rinocerontes y animales parecidos y sabemos que eso no se corresponde con una vela”, sentencia. “Es cierto que existen los sesgos y que se trasmiten, pero las recreaciones que ha hecho él no se basan en eso, sino en inventarse el animal”.
Errores de interpretación del mastodonte, con los colmillos en los ojos o hacia abajo
Errores de interpretación del mastodonte, con los colmillos en los ojos o hacia abajo Universidad de Bristol

Cómo reconstruir un dinosaurio

Cuando un ilustrador recibe el encargo para reconstruir un animal tiene muchos datos encima de la mesa para no tener que inventarse cosas. Una parte queda para la creatividad, pero las normas biológicas y anatómicas están ahí y se han ido perfeccionando durante mucho tiempo. “Hay normas que te permiten extrapolar esos datos”, explica el ilustrador y pone el ejemplo concreto de la reconstrucción que hizo él mismo de Pelecanimimusun dinosaurio que se encontró en Cuenca.
“Encontraron la columna vertebral, los brazos, el cuello y la cabeza; nos faltaban las patas”, recuerda. “La estructura de la muñeca permitió identificarlo como un ornitomímido, luego ya sabes que las patas van a ser de un animal corredor no muy grande. También sabes que no puede ser un animal muy pesado”. Estos datos se pueden deducir de las marcas que dejan los músculos en los huesos, rugosidades que aparecen donde se insertan los tendones. “Yo hice mi reconstrucción, en base a otras que se habían hecho antes, e introduje algunos cambios. Y cuando la puse a correr en el programa me di cuenta de que tenía que levantar mucho el fémur, lo que implica demasiado gasto energético. Así que lo tuve que modificar y ponerle las patas más largas”.
Reconstrucción de 'Pelecanimimus'
Reconstrucción de 'Pelecanimimus' Cortesía de J. A. Peñas Artero
Una vez terminado este proceso el ilustrador tiene algo más de libertad respecto a la librea, es decir, el color y aspecto exterior. “Pero el color también se puede intuir, lo que no vamos a hacer es un triceratops rosa”, bromea. De todas formas, la discusión continúa y los cambios en la representación siguen encima de la mesa. El último asunto importante es la presencia de plumas y su posición. “Ahora que ya está más establecido el paradigma de aves, se tiende a hacer aves en los dinosaurios terópodos”, reconoce. “Pero se les sigue poniendo plumas aquí y allá para que parezca un monstruo. Hace poco hice una reconstrucción de un T. rex en Japón y me hicieron repetirla, porque se había descubierto que partes del vientre estaban sin plumas, así que se las puse solo la espalda y las piernas” concluye. “Porque se tiene en cuenta y todos esos detalles importan”.

domingo, 9 de agosto de 2020

Lina Medina


Lina Medina, una madre a los cinco años

CRÓNICAUn caso único comprobado por la cienciaNOTICIA



MARTÍN MUCHA

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11 FEB. 2018 21:01

Lina medía 110 cm y tenía aún dientes de leche. Su hijo nació el día de la madre de Perú en 1939. CRÓNICA
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Cuando España queda conmocionada con el parto de una niña de 11 años en Murcia, vamos en busca de la madre más prematura de la Historia

Lina es peruana, hoy tiene 84 años, y ya ha sobrevivido 39 años a su propio hijo

El médico que ha escrito su biografía actualizada, que presentamos en exclusiva, nos ayuda a relatar su vida

Lina Medina tiene un nombre que rima con vida. Sigue oculta, sus 140 centímetros de estatura le ayudan a pasar desapercibida. Es una mujer discreta, de nobles modales, de una manera sensible de sobrevivir. Conserva a pesar de su edad una magnífica piel andina. Parece mucho menor de los 84 años que cuenta. Una paradoja para la madre más precoz de la historia de la humanidad. Ella tuvo a su hijo Gerardo con cinco años, siete meses y 21 días de edad. En la semana en que una niña-madre de 11 años ha conmovido a España, reconstruimos la vida de Lina con su biógrafo, el ginecólogo José Sandoval, que anuncia la reedición ampliada de su libro: Madre a los cinco años. Es un recorrido desde su niñez en una de las zonas más pobres de América, el nacimiento de su vástago, las comprobaciones médicas, las promesas incumplidas por el Gobierno, la generosidad de su ginecólogo, su caída en desgracia, la muerte de su hijo-hermano a los 40 años, el amor, el nacimiento de su segundo pequeño, la miseria, el olvido, su pensión que no llega a los 35 euros... Una existencia digna de Eurípides. Así es la vida de Lina.
Origen

Para los pobladores de Antacancha, Lina no es solo la penúltima pequeña de Tiburcio Medina y Victoria Loza. Ella es la virgen María y la madre del hijo del Sol. Crece en una de las zonas más pobres de Huancavelica, el reino de la desesperanza, una de las capitales de la miseria de Perú, donde las familias viven con un euro al día. Eso hoy. Cuando Lina nace, el 27 de septiembre de 1933, al menos no le tienen que cercenar el cordón umbilical con una piedra, como pasó con alguno de sus hermanos. Vida de campo, serena, de santos inocentes. Había tenido manchas rojas desde los ocho meses en la zona de la ingle. No le dan importancia hasta que, con dos años y nueve meses, sus hermanas ven en «sus piernecitas manchas de sangre», como describe Sandoval. Van a la madre, que «procede a realizarle un brusco examen, propio de la gente ruda del campo, para tratar de identificar la herida sangrante. Hay algo que llama la atención a Victoria: es el tenue vello que se evidencia alrededor de los genitales». La escena se repetiría 45 días después y así sucesivamente. Es gente de campo, de los Andes profundos, donde el nivel de analfabetismo llegaba a superar el 90%. «Con el transcurrir de los meses notan que los rasgos de sangre vienen en cada luna. Creencias de la zona los obligan a atribuir a la luna el motivo de esta enfermedad».

Lina y sus hermanos duermen sobre trozos de cuero y mantas, que se distribuyen en cuatro partes, tratando de formar cuatro camas. A finales de 1938, el sangrado se detiene. Victoria agradece al cielo. Eso sí, ve a la chiquitina que acababa de cumplir cinco, menos radiante. Triste. Pensaban que le había dado el mal del puquio o la enfermedad del cerro. Para abril de 1939, la barriga de Lina está muy hinchada. Padece cólicos. Se retuerce de dolor. El centro médico más cercano está a 170 kilómetros de montaña, ríos y barro. Tiburcio toma a su hijo y comienza la ruta. «Salen de Antacancha el seis, a las seis de la mañana. Inicialmente, la pequeña Lina camina pero pronto el abultado abdomen la fatiga y Tiburcio se ve obligado a cargarla, con una manta ancha la sujeta a sus espaldas».
A la izquierda, Lina Medina a los nueve meses de gestación. A la derecha, ella con su hijo en un parque de Lima. La diferencia de edad exacta entre ambos era de cinco años, siete meses y 21 días. JOSÉ SANDOVAL / CRÓNICA

Tarda dos días en llegar al hospital San Juan de Dios de Pisco. Ha viajado de la sierra a la costa del Perú. Un descenso de 3.450 metros. La auscultan distintos médicos. Ninguno quiere aceptar la realidad. Llega a manos de Gerardo Lozada, médico jefe del hospital, el ángel de Lina hasta su muerte. No es un cualquiera. Gerardo Lozada Murillo, arequipeño, cuenta entonces con 42 años, se ha graduado con las mejores calificaciones en ginecología y cirugía. Tiene además estudios de posgrado en Estados Unidos.
Real maravilloso

«El doctor Lozada con una evaluación inicial se muestra escéptico. Pide inmediatamente al padre algún documento que certifique la edad. Tiburcio extrae de su bolsa lo que tanto había cuidado, la partida de bautismo. Efectivamente, tiene cinco años, seis meses y 15 días de vida... Le encuentra los senos desarrollados y con tubérculos de Montgomery; la piel del abdomen con algunas estrías; y vello pubiano. Envía a ubicar al radiólogo... La toma de la placa se realiza con toda normalidad para el encargado del examen... Espera ansioso el procesamiento de la placa radiográfica. El doctor Lozada lo toma casi hurtándolo y lo coloca en el negatoscopio. Treinta segundos son suficientes para confirmar el diagnóstico, el resultado es categórico: se observa un feto en situación normal, en presentación cefálica, con una cabeza ya voluminosa compatible con una gestación de aproximadamente ocho meses».

Lozada reflexiona y cavila. «Pide para sí serenidad. Se sienta en su cómodo sillón y reflexiona: tiene en sus manos el caso más sorprendente... Es el caso de maternidad más precoz que, hasta el momento, registra la historia de la humanidad». El 12 de abril de 1939 declara ante la prensa. No se puede ocultar más: «Al recibir a la menor observé un bulto sospechoso en el vientre. Al parecer, efectos hidrópicos en desarrollo. Ella tiene todas las características clínicas de una gestante adulta». Lo imposible. La noticia llega a Lima, a EEUU, a Europa, Asia. Todos revisaban la edad una y otra vez. Y, aparte del lado médico, hay un crimen que investigar.
Imágenes de Lina Medina con su hijo Gerardo cuando ya había sido noticia en los más prestigiosos medios y revistas científicas internacionales. JOSÉ SANDOVAL / CRÓNICA

Tiburcio fue detenido. Las pesquisas policiales y médicas llevaron al médico y al doctor al pueblo de Lina y sus ocho hermanos, cinco varones. Fueron con cámaras para registrarlo todo. Llegaron tras pasar penurias inéditas para citadinos. Fue un encuentro con la belleza del paisaje y la pobreza más extrema. El misterio de quién era el causante del embarazo continúa hasta ahora. Aunque Sandoval apunta a un sospechoso. «Los policías miran detenidamente a cada uno de los hermanos varones. Definitivamente, capta la mayor atención Amador. Tiene 18 años... Se le observa retraído, alejado, algo temeroso». Como en el caso de Murcia, se apunta al hermano. Pero tanto él, como el padre -sometido al más cruel interrogatorio, incluso dejándole hambriento por días- y los otros parientes varones de Lina quedan exculpados por falta de pruebas.

Un prestigioso medico limeño da su punto de vista en una reunión con lo más granado de la medicina del continente: «Estamos frente a dos monstruosidades: una biológica, la posibilidad de gestación a los cuatro años y medio; y otra social, el hecho de haber tropezado esta infeliz criatura con un varón capaz de fecundarla».
La cesárea

El 11 de mayo de 1939, deciden trasladar a la embarazada de cinco años a la capital peruana. Tres días después, el día de la madre en Perú, Lina Medina entra en quirófano. José Sandoval, destacado especialista, quien ha viajado por todos los escenarios de la vida de Lina, revisado los expedientes médicos del caso, novela así de minuciosamente el nacimiento:

«El anestesiólogo coloca una máscara que le cubre la boca y nariz. Es necesario dormirla rápidamente. Por la cara lateral de la mascarilla se administran gotas de una sustancia volátil que son absorbidas por un aditamento de espuma, al mismo tiempo que se administra oxígeno que es aspirado por la pequeña paciente. A este procedimiento se le llama anestesia a la reina. Pronto Lina queda dormida... El doctor Lozada, vestido con su ropa estéril y guantes quirúrgicos totalmente a su medida, imparte repetidas pinceladas de alcohol yodado en el ya aséptico campo operatorio. La enfermera instrumentista alcanza ordenadamente los campos de tela verde con que los cirujanos muy correctamente cubren el desnudo cuerpo de Lina: sólo queda al descubierto una zona de 20 por 10 centímetros en la que se procederá a operar. Hay enorme expectativa en todos los presentes».
Retratada con uno de los médicos que estuvo en el parto. En 1941, 'The New York Times' publica los resultados de una investigadora de la Universidad de Columbia: no hay dudas sobre la edad, y la describe con una inteligencia por encima de lo normal. CRÓNICA

Es un tumulto. Hay hasta un camarógrafo enviado por Kodak, que registraba cada momento de la vida de Lina. A las 8:30 de la mañana, el doctor Lozada levanta el bisturí. «Un corte firme en la línea media del abdomen desgarra la tensa piel de la niña». El niño de Lina está a punto de venir al mundo. Apenas han sido cinco minutos. «El doctor Lozada sigue demostrando su experiencia y precisión quirúrgica: un corte transversal en la parte baja del útero permite la salida de líquido amniótico claro. La evidencia de la cabeza fetal es seguida por la introducción de la mano derecha del cirujano, que tira de aquella cabeza... Extrae». Está suspendido por los pies. Le da una palmada. «Para arrancar un intenso llanto: el alarido infantil inunda la sala». Se corta el cordón umbilical. Es varón. «La operación continúa. Hay un detalle que tratan de fijar bien los cirujanos: es el estado de los ovarios. Estos tienen características de adulto. Se confirma, entonces, la precocidad sexual de la niña. Se toma una muestra de ovario para realizar un estudio». Sorprende que para las características de Lina Medina, 110 cm de estatura, «los parámetros del niño son totalmente normales: mide 48 cm y pesa 2.700 gramos».

-Han hecho ustedes historia en la medicina -se le escucha decir al director del hospital.

En Lima se habla del nacimiento del Anticristo, de una gran farsa. Todos los exámenes médicos se comprueban una y otra vez. Incluso, «con la finalidad de desvirtuar dudas respecto a la edad de la niña», se nombra una comisión de odontólogos para analizar la dentadura de Lina. «Determina que aún no ha cumplido los seis años de edad, a juzgar por la presencia de específicos dientes de leche». Irrefutable.
Vuelta al infortunio

Se bautiza al pequeño como su médico: Gerardo. Comienzan a llegar las ofertas de un futuro mejor. Como asistir a la primera feria mundial de Nueva York por mil dólares semanales de la época. Una fortuna. Otra más, el inversionista Leo A. Seltzer propone un salario vitalicio más que apetecible y llevarse a Lina y Gerardito a EEUU para un estudio científico. Todos aceptan hasta que se inmiscuye el Gobierno peruano. Lo impide argumentando que se va a hacer cargo del cuidado total del niño y su madre-niña. Una farsa.

Para agosto de 1941, la protección se acaba. La familia Medina tiene que huir de la carísima Lima y volver a Antacancha. Adiós a los regalos y mimos excesivos. Eso sí, Lina se lleva algo valioso de la experiencia. Le enseñaron a leer y escribir. Agradecida, cuando retorna, hace lo mismo con sus tres mejores amigas. «Las diversiones con juguetes se intercalan con momentos de escritura». Por su educación, ha de caminar una hora para llegar al colegio. Lo hace gustosa. Sus padres Tiburcio y Victoria crían a Gerardito como si fuese su décimo hijo.

La escuela es una etapa memorable en su vida hasta que Gerardo, a los 10 años, se entera en una pelea con compañeros que su hermanita Lina es su madre. Un trauma para ambos. «A principios de 1952, Lina vuelve a Lima a estudiar taquigrafía y mecanografía». Cuenta ya 19 años, modales exquisitos, hasta había aprendido a montar a caballo. Apenas se gradúa, Lozada, su médico, la contrata para su clínica y se lleva a Gerardito a vivir con él. «Pasa de un extremo al otro, desde un rincón de la sierra en extrema pobreza a formar parte de una de las familias más aristocráticas de Lima». Todo va bien, para madre e hijo con la ayuda de su protector.
El bebé fue bautizado Gerardo en homenaje al medico que atendió el parto. CRÓNICA

Hasta que, en 1960, muere repentinamente el doctor Lozada. Y Gerardito cayó en el alcoholismo. De haber sido alumno destacado en una escuela privada de Lima pasa a los peores trabajos. Llega a ser porteador de bultos en La Parada, uno de los barrios más peligrosos que cualquiera puede pisar.

Con el tiempo, como redención, se enamora. En 1975, tras una larga decadencia, se casa, adopta los hijos de su mujer como suyos. Se dedica a vender libros con cierto éxito. El infortunio retorna. Es diagnosticado de mielofibrosis incurable. Lina, siempre a su lado, lucha para conseguir salvarle. Su Gerardito fallece a los 40 años.
Amor y muerte

Lina, mientras, había decidido callar. Huir de los medios. Con 30 años, sigue trabajando para la familia del doctor Lozada tras su muerte. Hasta que en 1966 cierran la empresa familiar. Comienza de abajo de nuevo. Una fábrica de pilas es su nuevo destino, como obrera. Allí conoce a Raúl, con el que se une. «Lina tiene 38 años y está embarazada. Una alegría inmensa inunda este pequeño hogar, un grandísimo temor había albergado sus almas por la imposibilidad de que Lina pudiera gestar. Los dos son conscientes de que el embarazo podrá ser de mucho riesgo... Es abril de 1972, la cesárea es un éxito: un varón de 3.100 gramos es el segundo hijo de Lina». Se le bautiza Raúl, como el padre.
Su retrato más reciente, registrado en 2002. Sus últimos años son de penuria. Perdió a su querido marido Raúl en 2009. JOSÉ SANDOVAL / CRÓNICA

De la felicidad a la tristeza. Fenece Gerardo Medina en 1979. El trabajo le es esquivo y su pareja no consigue nada mejor. En la jubilación sus pensiones son paupérrimas. «Forma un pequeño taller de reparación de extintores». Logran darle educación superior a Raulito. Mas el destino sigue ensañándose con la noble Lina. «En 1995, su modesta casa es derruida para construir en el lugar una nueva calle». Terminan reubicados en una «humilde y vieja casa de adobe». El segundo hijo de Lina se muda a México. Al menos, los ancianos se tienen el uno al otro. Raúl y ella. A pesar de necesitarlo, Lina rechaza innumerables entrevistas. «Y el pago de miles de dólares», confirma el doctor Sandoval a Crónica. Desde octubre de 2012 recibe 35 euros de pensión.

El mayor golpe para Lina es la muerte de Raúl Jurado, el hombre que la acompañó y amó desde que la vio, en el año 2009. Vive en soledad. Entre Lima, en un peligroso barrio llamado Chicago Chico, y Pisco, donde se descubrió su embarazo con cinco años. No habla nunca de su primer parto. Ni con sus amigas más íntimas.

El ginecólogo Sandoval -se interesó por Lina cuando hacía un informe sobre la historia del parto por cesárea y escribió la primera versión de su biografía en 2002, además de que la cuida a la distancia avisando a los médicos de que va a tal o cual lugar y ha luchado por una pensión vitalicia para Lina- describe así el presente de la niña-madre tras sobrevivir 39 años a su hijo: «A los 84, sufre el peso de su avanzada edad, sus sobrinas residentes en la ciudad de Pisco, finalmente logran persuadirla para dejar su aislamiento voluntario y allí va Lina Medina, nuevamente a la ciudad donde se diagnosticó su excepcional característica humana. Ve al encuentro de tu pasado, que el mundo te recordará por siempre... Una mujer que resulta en un caso excepcional para la medicina».

Así es Lina, que rima con vida.