lunes, 13 de octubre de 2014

La Hueste Española

EXTRANJEROS EN LA CONQUISTA DEL PERÚ 


ALGUNAS CURIOSIDADES SOBRE LOS ESPAÑOLES QUE DERROTARON A LOS INCAS
Una versión muy extendida en nuestra historia es que un puñado de españoles derrotó al poderoso imperio incaico. Nada más alejado de la verdad, pues, ni fueron pocos los conquistadores que vencieron a los incas, ni fueron todos españoles. En este artículo me ocuparé de la segunda cuestión, pues a la primera le dedicaré un artículo especial en otro momento. Contrariamente a lo que comúnmente creemos, no todos los conquistadores de las grandes civilizaciones americanas tenían el mismo origen pues, al lado de los españoles, combatieron hombres de diversas naciones. Y la hueste perulera no era la excepción.


Los "Socios de la Conquista" Francisco Pizarro, Diego de Alamgro y Hernando de Luque

En efecto, hubo extranjeros -y muchos- en la conquista del Tawantinsuyo. Símbolo de esa múltiple  presencia sería el hecho de que los tres primeros en desembarcar en Tumbes en 1527, es decir, en pisar suelo peruano fueron un  español, Alonso de Molina, un  griego, Pedro de Candia y un africano anónimo. De los tres, como se aprecia, tan sólo uno había nacido en la península ibérica (España).  Los otros dos no pertenecían a esa nación y uno de ellos, el  negro africano, que sin duda era esclavo, ni siquiera vino a estas tierras por su voluntad, sino al mandato del látigo del amo.

LOS NO ESPAÑOLES
Entre los no españoles, aquí llamados "Extranjeros", hubo sin duda una mayoría de indígenas americanos, procedentes de las tierras continentales e insulares ya conquistadas; indígenas guatemalas y nicaraguas  que sirvieron a los castellanos como cargadores y, especialmente, como soldados. Es bueno recordar que Pedro de Alvarado, él sólo, trajo cuarenta mil indígenas Nicaraguas al Tawantinsuyo. También vinieron, o fueron traídos,  en menor cantidad, indígenas de Panamá, México y la Isla de las Perlas, para combatir contra los incas.

Indígenas centroamericanos y caribeños eran los aliados
más numerosos que tuvo Esapaña.
Por orden de importancia numérica, el segundo grupo de extranjeros fue el de los negros tanto africanos  como también un puñado de negros antillanos, nacidos en las colonias de Santo Domingo o Cuba. Esos africanos habían  pertenecido a distintas clases sociales en sus tribus de origen, especialmente a la más baja, y provenían de distintas regiones de África, especialmente de la costa occidental, aunque eran todos llamados por el nombre genérico de "Guineos" y por lo general, eran vendidos a los comerciantes portugueses por sus reyes locales. No sólo contra los incas pelearon a favor de los "españoles" también fueron usados en las feroces guerras civiles entre los conquistadores, a mayor experiencia bélica, aumentaba su valor. A pesar de esto, eran maltratados, por lo que algunos fugaban y otros compraban su libertad con el oro robado a los indios. En algunos casos,  podían pertenecer a los caciques contra  los incas del lado invasor.

   
Los negros fueron traídos a América desde el continente africano en condición de esclavitud. Muchos fueron usados como cargadores, pero otros fueron preparados para la guerra. La costa occidental de África ecuatorial era el lugar de procedencia de la mayoría de ellos.

Sebastián de Benalcázar
Después del gran grupo africano, que en algún momento llegó a ser mayor que el grupo español -3 mil hacia 1550- se debe considerar a los judíos conversos que se incorporaron clandestinamente para evitar la marginación y la persecución de las autoridades civiles y eclesiásticas en España. Estos "Cristianos Nuevos" buscaban hacer más viable su integración a la joven nación española. Por razones obvias no existe un registro de conquistadores de origen hebreo ni tampoco de origen Morisco, ya que estas minorías étnicas fueron prohibidas  por la Corona de participar de  las "entradas" a las Indias. A pesar de esto, se cree que muchos lo hicieron. Sospechosos eran  Sebastián de Benalcázar conquistador del norte del Chinchaysuyo incaico; Gaspar de Espinoza, cuarto socio de la conquista- que después se incorporara a la expedición de Pizarro- y Rodrigo Orgóñez, hombre de confianza de Almagro y uno de los líderes almagristas en la batalla de las Salinas. Se sospecha que Fray Vicente Valverde y Martín de Florencia también lo eran.

Almagro fue acusado más de una vez
por Pizarro de ser un musulmán
convertido al Cristianismo
En cuanto a los Moros y Árabes, llevaban  más de una generación de haberse cristianizado y mezclado con los "Cristianos Viejos" ,por lo que era difícil diferenciarlos-salvo los de evidentes rasgos que los identificaran como tales- lo que les habría facilitado su participación en la conquista de América. El mismísimo Almagro fue  acusado más de  una vez por los Pizarro de ser un musulmán cristianizado; y lo misterioso de su origen contribuía a esparcir tal rumor. Otros  habrían sido, el pregón Juan García, nacido en Castilla y Miguel Ruiz, soldado de caballería, nacido en Sevilla. Por otro  lado, los conquistadores trajeron esclavos moros de Granada y Mauritania, sobre todo mujeres, usadas de concubinas.

Pero, al lado de estos indios, negros, judíos y moros, existieron hombres de otras naciones de Europa, que participaron de la conquista de América, ya sea porque vivían en España o porque se  enrolaron  voluntariamente,  en busca de fama y fortuna. Algunos llegaron a tierras  incaicas junto a Pizarro pero la mayoría vino  un tiempo después, durante  la rebelión de Manco Inca. Eran llamados "españoles", sin serlo. Hacia 1538, había en la conquista del Cusco, 1600 hombres, procedentes de las distintas naciones y ciudades libres de Europa, entre ellos, "italianos", flamencos, alemanes, portugueses, franceses, griegos, ingleses, escoceses, húngaros y de casi todas las naciones de Europa, Asia y África; como ejemplo se puede citar a Pedro de Candia (Griego  de Creta) y a Pedro de Páramo (Italiano de Florencia). Italianos también lo eran Pedro Pinedo y Antonio Solari.

LOS  "ESPAÑOLES"
Ni siquiera el Rey Carlos I hablaba bie
el español dado su origen flamenco. 
Hacia la primera mitad del siglo XVI, España aún no terminaba su proceso de integración nacional por lo que muchos de sus habitantes no  se sentían españoles, su regionalismo  era muy fuerte, a tal punto, que antes que sentirse españoles,  se sentían castellanos, aragoneses, andaluces, extremeños, vascos, asturianos, catalanes, gallegos; es decir, que se identificaban más con su región de origen y que antes fuera un reino independiente. Es más, ni siquiera hablaban bien el idioma, tal como el Emperador Carlos V, que por su origen alemán (había nacido en Gante, Bélgica, en ese tiempo parte de Flandes), apenas entendía el castellano, y que después fuera rebautizado como "Español".

De los 168 conquistadores que llegaron a Cajamarca, 125 procedían de territorios bajo  el control de la  corona  de Castilla: 36 eran de Extremadura, como el clan Pizarro; 17 de la Vieja Castilla, 15 a la Nueva Castilla, al igual que Almagro. 43 eran de Andalucía, 15 de León, 8 de Vizcaya, 2 de Navarra, 2 de Aragón. Del resto, dos eran griegos y los demás de origen desconocido. Como se puede ver, Castilla, Andalucía y Extremadura eran la "Patria Chica" de la mayoría  de los conquistadores, aunque más de 70 de ellos, ya estaban asentados en América por más de cinco años. Los  grandes líderes como Pizarro y Benalcázar, habían vivido y hecho fortuna en Panamá por más de veinte años, mientras  que Cristóbal de Mena y Juan de Salcedo, habían hecho lo propio al menos por diez años.


Los reinos que después fueron asimilados a España

Respecto a su posición social, había cierta diferenciación entre nobles y plebeyos. Aunque los "españoles" tendían a usar indistintamente la palabra Hidalgo para los caballeros y nobles, muchos eran tratados como tales sin serlo. Apenas 26 eran hidalgos, es decir, que pertenecían a la nobleza menor. 38 eran hidalgos aplebeyados (empobrecidos) y el resto eran plebeyos, dedicados a oficios como artesanos, barberos, herreros y sastres. Algunos estaban desempleados y otros fueron mendigos y delincuentes. Entre los hidalgos por el contrario, había sacerdotes, escribanos, contadores y comerciantes. Y, aunque sólo dos eran militares de carrera, todos se consideraban "Hombres de Armas". 

Soldado de caballería acompañado por un perro de batalla
Entre estos "Hombres de Armas" -como se indicó líneas arriba- sólo dos eran militares de carrera, Hernando Pizarro y Pedro de Candia; el primero era hermano paterno -y por lo tanto hijo legítimo- del jefe de la expedición, y con experiencia al servicio de la Corona en Navarra, mientras que el segundo, de origen griego, era el más  experimentado, pues había combatido como artillero en la campaña de Italia, al servicio de Castilla. Los demás integrantes de la hueste  habían adquirido experiencia en distintas expediciones militares de Europa y América, lo que les valió para ser considerados "Soldados", o sea, que recibían una "Soldada" o sueldo por compartir. Además de Pedro de Candia y Hernando Pizarro, habían ganado experiencia en Europa, Francisco Pizarro, padre y Juan Luis de Arce, mientras que Francisco Pizarro hijo, Diego de Almagro, Sebastián de Benalcázar, Hernando de Soto y Cristóbal de Mena, habían adquirido experiencia en América, especialmente en la conquista del Caribe,  México y Centroamérica. La experiencia militar de los otros miembros, era escasa o nula. 68 eran jinetes y 100 eran soldados a pie, es decir, de infantería.

Muchos españoles tenían experiencia en las
 guerras europeas
De los hombres que llegaron a Cajamarca en 1532, y cuyas edades son conocidas, se puede deducir que la mayoría eran jóvenes, 70 tenían menos de 25 años; 32 tenían más de 30 y 5 menos de 20 años. Francisco Pizarro debió parecer un anciano excepcionalmente vigoroso  junto a estos, pues se cree que tenía 54 años de edad,  si tomamos  en cuenta que la esperanza de vida por la época era de menos de 40 años. 

En cuanto a su nivel de instrucción, no existen muchos datos. Sólo se sabe con seguridad que Fray Vicente Valverde había ido a la universidad de Salamanca, y por lo tanto, resultaba siendo el más culto de todos, aunque más de un  escribanos o notario pudo haber asistido a alguna universidad. 51 eran  letrados, 57 sólo sabían firmar -incluso Pizarro- 57 sólo sabían firmar -incluso Pizarro-y 33 eran completamente iletrados. No hay datos del resto. La alta proporción de letrados refuerza la idea de que la mayoría de expedicionarios no  pertenecían al nivel más bajo de la  sociedad  española. La realidad  era que hacia el siglo XVI, el sistema educativo en Europa  -y especialmente en España- aún no llegaba a todos, incluso a los más adinerados. La hueste conquistadora era, en suma, el fiel reflejo de una sociedad  en formación.

Se dice que Francisco Pizarro solo aprendió a escribir su nombre y firmar.

Vicente Valverde en el preciso momento en que
Atahualpa rechaza lo que al parecer era la Biblia.
Podríamos creer que los conquistadores eran fervientes cristianos, conocedores a la perfección de su doctrina, pero la realidad es totalmente contradictoria. Tan sólo Valverde reunía tales características. Ningún sacerdote que llegara a tierras peruanas posteriormente, ostentaba el nivel de erudición de Valverde. La mayoría de conquistadores tenía un conocimiento elemental del Catolicismo, donde  los santos, las promesas, los milagros, las peregrinaciones, y  las ansias por ganarse el Cielo tenían más importancia que la mayoría de dogmas asumidos por la Iglesia. Esto, mezclado con una serie de supersticiones y creencias populares, donde la existencia de demonios, brujas y e Infierno nunca eran puestos en duda. Tal pensamiento fue trasladado a las Indias (América),donde desencadenó una serie de atrocidades por todos conocidas, como la extirpación de idolatrías y la persecución de la Inquisición hacia judaizantes,  hechiceros y todo aquel que representase una amenaza para la Fe, tal como había sido  establecido -y practicado- por los Reyes Católicos en España.


La Universidad de Salamanca, una de las más antiguas y prestigiosas de Europa, donde había estudiado Fray Vicente Valverde, que a la derecha aparece en un cuadro del siglo XVII

LA ESPAÑA DE LA CONQUISTA
Hacia el siglo XV, en la península  Ibérica existían dos grandes reinos cristianos, Portugal y España. El primero, después de expulsar a los musulmanes, logra independizarse de la influencia de Castilla, llegando a formar un reino independiente, mientras que Castilla logra aglutinar alrededor suyo a los demás reinos cristianos de la península y forma el Reino de España en 1492. Pero, a pesar del matrimonio de los Reyes Católicos, la integración no se dio de inmediato. Isabel seguía gobernando en Castilla, mientras que Fernando hacía lo propio en Aragón, es más, los habitantes de un reino eran considerados  extranjeros en el otro,  y si a eso se le agregan los  reinos que  después se le unirían, entonces es fácil de entender el regionalismo existente entre los miembros de la hueste  expedicionaria. La verdadera unidad nacional se formaría con el paso del tiempo pero, durante los primeros años de la conquista de América, España como tal, realmente no existía.
                   
España era un reino  de grandes contrastes debido a su reciente formación. No solo persistía el regionalismo
en los antiguos reinos independientes que ahora habían sido asimilados al nuevo reino (mapa de la izquierda), sino que
aún se hablaban muchos de los idiomas locales (mapa de la derecha) que habían quedado relegados frente al Español, que se convirtió en el idioma oficial del reino unificado.

Gonzalo Pizarro, extremeño
con amplia experiencia militar
Lope de Aguirre
Era un país de grandes desigualdades económicas y sociales gobernada por una aristocracia  que  representaba menos del 2% de la población y si tomamos en cuenta, que tan sólo Castilla concentraba al 77 % de la población (unos 5 millones de habitantes), entonces las  proporciones son  obvias. Un  pequeño  grupo de  personas  controlaba  gran parte de las riquezas provenientes de la tierra, la ganadería y el comercio de lanas. El resto de la población apenas ganaba para sobrevivir. Era tan poco lo que obtenía, que un campesino que ganaba 1 ducado por cada 20 días de trabajo, tendría que trabajar 2 mil años para obtener lo que ganaba un noble, como por ejemplo un  Marqués, quien  ganaba 100 000 ducados al año. Tales diferencias socio-económicas explican  por qué tantas personas decidieron  abandonar a sus familias y a su  "patria" para aventurarse a tierras extrañas. América, de este modo, se convirtió en la válvula reguladora del descontento social en la joven nación Española, rebosante de población pero escasa en alimentos, en oportunidades de trabajo y en riquezas.

Esa pues, era España y esos los hombres que conquistaron gran parte de América.

http://www.fuenterrebollo.com/Conquistadores/menu.html


Algunos de los libros que tratan sobre el tema


ANEXO FOTOGRÁFICO































































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FUENTES:
  -"Breve Historia de los Negros del Perú" - José Antonio Del Busto
  -"Conquista y Colonia" - INC - Expreso
  -"Diccionario Pequeño Larousse Ilustado" - Miguel de Toro y Gisbert
  -"Historia del Perú: La Colonia" - Pablo Macera Dall'orso
  -"Historia del Perú: Conquista y Colonia" -Medardo Purizaga Vega
  -"Historia Universal", seminario de actualización -Cristina Florez
  -"Incas, Dioses y Conquistadores" - Juan José Vega
  -"Perú Colonial - La Hueste Española" - Luis Millones Santa Gadea, Nuestra historia