viernes, 15 de octubre de 2021

Eugenesia, filosofía mortal

 CUANDO LOS GRINGOS FUERON MALOS






Francis Galton, primo de Charles Darwin y gran admirador de éste, estaba intrigado con el árbol genealógico de su familia, cuyos miembros eran muy altos. Una tarde, tuvo la inspiración que le daba la respuesta. Mediante una sencilla operación intelectual, aplicó la teoría darwiniana de la evolución y la supervivencia de los animales, a la raza humana. Esa sería la solución, no solo a sus dudas, sino la razón de todos los problemas sociales. De ahí en adelante, se dedicó a desarrollar su inspiración, con la certeza que le daba sentirse integrante de una raza superior. "Los europeos modernos -escribió- tienen más habilidades naturales que las razas inferiores, como los negros".

Lo que hacía era genialmente sencillo: interpretar el comportamiento social a la luz del origen biológico. Para Galton, la inteligencia, la salud u algunas otras "virtudes" eran patrimonio genético de cada raza y no fruto del medio social  en el que se desarrollan. "No hay nada que nos impida pensar que una raza de seres humanos superiores podría ser formada mediante una cuidadosa selección y cría, similar a la que se usa con los perros o los caballos de pura sangre -señala- La caridad está mal entendida. Debe apoyar a los fuertes en lugar de a los débiles y al hombre del mañana en lugar de al hombre de hoy. Hay que dejar que el conocimiento controle las emociones y los instintos".

Pero, sería muy injusto cargarle únicamente a Galton la responsabilidad de tan descabelladas afirmaciones. Mucho tuvo que ver su época, en la que el positivismo científico y los logros científicos cada vez más espectaculares, gozaban de un prestigio casi ilimitados. En otras palabras. Galton no estaba solo; representaba el espíritu de esos años. A él le corresponde, sin embargo, la paternidad directa de la EUGENESIA, palabra que acuñó para designar a su filosofía.


Francis Galton, creador de la teoría eugenésica que pregonaba la supremacía de la raza blanca superior sobre las razas inferiores. 

Tenemos que saltar al otro lado del Atlántico si queremos seguirle la pista a esta corriente. A comienzos del siglo, EE.UU. empieza a experimentar delicados problemas sociales. Los reformadores progresistas empezaban a preocuparse  por el crecimiento de la pobreza, el crimen y los que llamaban "agitación social": La élite aristocrática que estaba en el poder, comenzó a sentir temor frente a las grandes oleadas migratorias provenientes de Europa (irlandeses e italianos, principalmente), que coincidía, además, con el incremento de la militancia sindical. Los "norteamericanos puros" sintieron un miedo paranoico a perder las riendas de la política y la economía del país a manos de los extranjeros pobres que desafiaban su poder y exigían su tajada del llamado "sueño americano".





Es entonces, que la clase alta ve en la Eugenesia la solución a sus problemas. La premisa eugenésica de que "el factor hereditario es el que determina la conducta social y no el entorno", era la justificación "científica" para culpar a la población de sus propios males, al mismo tiempo que protegían lo que ellos sentían eran sus legítimas aspiraciones de poder.

Es así, como los grupos de poder, que se encontraban representados por la clase política, emprendieron una cruzada de tres décadas, destinada a solucionar los problemas del país, teniendo como base las ideas de Galton. Pero faltaba un asidero científico, y este llegó de la mano del alemán Augusto Weisman, quien descubrió que las características que un organismo adquiere de su entorno, no pueden ser heredadas por su descendientes, por tanto -concluyeron los partidarios de la eugenesia- las reformas sociales eran inútiles, puesto que no mejorarían las condiciones sociales de las generaciones futuras.




De ahí en adelante, la Eugenesia se fue desarrollando a paso lento, pero seguro; cada vez tenía más seguidores, y no solo entre la clase alta. Disimuladamente se fueron promulgando leyes de inspiración eugenésica "por el bien de los EE.UU." Incluso, muchos intelectuales universitarios, especialmente de Harvard y Standford, predicaban en sus cátedras, la supremacía aria, a la vez que escribían libros abiertamente racistas, que intentaban darle un fundamento teórico a la teoría eugenésica. Proponían, entre otras cosas, que se reforme la estructura social de EE.UU. bajo un sistema de castas, basado en las diferencias biológicas, en la que los derechos de las personas, dependerían de su origen racial. "La sangre de una nación determina su historia" es una de las tantas frases que se repetían en esos años, con las cuales, trataban de sustentar las políticas discriminatorias que se estaban dando a principios del siglo XX.

La esterilización era la propuesta eugenésica más radical. Estaba destinada a la eliminación de los "biológicamente inferiores", es decir, delincuentes, prostitutas, drogadictos, mendigos, alcohólicos, violadores, pervertidos, excéntricos y todos aquellos que no encajaran en el ideal eugenésico. Gracias a sus contactos políticos, los eugenésicos consiguieron que en varios estados se aprueben leyes que permitieron esterilizar contra su voluntad a miles de estadounidenses, la mayoría internos de los hospitales psiquiátricos y orfanatos, donde centenares de niños fueron esterilizados impunemente. Y, como se pensaba que, la delincuencia era hereditaria, tanto como las enfermedades mentales, miles de presos también fueron víctimas de estas políticas de control natal a través de la castración o la esterilización química. Al fin y al cabo, eran delincuentes y merecían lo que les estaban haciendo, porque lo importante era "salvar a EE.UU. de los indeseables".


 
Exámenes médicos, antroposomáticos y experimentos "científicos" sirvieron para sustentar la teoría eugenésica en todo el mundo.


Pero, como la esterilización no era popular, hacia 1917 se usaron dos nuevas técnicas propagandistas a favor de la eugenesia. Una era el uso de los árboles genealógicos, que "demostraban que las taras sociales eran transmitidas por la herencia biológica", y otra era el Test de Inteligencia de Binet, que aplicados a reclusos de centros penitenciarios "demostraron" que eran mental y biológicamente incapaces. Con ayuda de estas demostraciones seudo científicas, más leyes de esterilización se aprobaron en diferentes estados y cuando se cuestionó la legalidad de estas normas, el Tribunal Supremo las avaló, diciendo que la esterilización era competencia de cada estado.

Pero estos supuestos instrumentos científicos pronto fueron cuestionados. Los árboles genealógicos fueron acusados de inconsistentes por basarse en muestras manipuladas y los test de Binet, porque los resultados que ofrecieron al ser aplicados al Ejército, dieron como conclusión que más de la mitad calificaba como "débiles mentales", y al ser aplicado a la población civil, arrojó como resultados que los afro estadounidenses de cinco estados del norte eran más inteligentes que los blancos de ocho estados del sur. Estos resultados molestaron mucho a los eugenistas, por lo que este test fue dejado de usar. 

A pesar del desprestigio de sus procedimientos, los eugenistas seguían en actividad. Con el fin de la I Guerra Mundial, aprovecharon sus contactos políticos para promulgar leyes migratorias restrictivas que estuvieron vigentes hasta 1965. Estas leyes, restringían la migración de europeos "biológicamente inferiores", procedentes de Europa mediterránea y de Europa Oriental, especialmente de Rusia, debido a la influencia de la revolución, convirtiendo al marxismo en el chivo expiatorio perfecto para cerrar sus puertas a determinado tipo de inmigrantes.





Fue el Crack financiero de 1929 el que, finalmente, pudo detener el avance de la eugenesia en EE.UU. ya que de un día para le otro, las élites financieras, comerciales e industriales se vieron en la calle, pobres, al lado de los inmigrantes "biológicamente inferiores". Fue una democracia de la pobreza que no podía sustentar el mito de la raza superior. El ascenso de Hitler al poder en Alemania en 1932 fue otro punto en contra. Mientras los nazis escribían a los EE.UU. pidiendo información sobre sus leyes de esterilización, los norteamericanos hicieron oídos sordos. 

Heindrich Boeters, uno de los principales defensores de la política racial del III Reich, declaró: "Lo que los higienistas raciales promovemos no es nada nuevo. En una nación de primer orden como es Estados Unidos, esto fue introducido hace tiempo".

En la actualidad, los movimientos eugenésicos no han desaparecido. Esporádicamente los genetistas hacen noticia al intentar relacionar algunos problemas sociales con cuestiones biológicas y proponer en consecuencia, directa o indirectamente, "políticas de saneamiento".

Otra vez el principio de autoridad de la ciencia podría avalar leyes de segregación, ya sea en las calles o en las probetas, donde los "genes impuros" sean eliminados, mientras los "superiores" sean alimentados con vitaminas. El "Mundo Feliz" que previó Aldoux Houxley puede no estar lejos. Un mundo más feliz diseñado, no por ingenieros o arquitectos, sino por ingenieros genéticos. Dios nos salve a nosotros, cholitos de acero inoxidable.





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Adaptado del artículo homónimo de Pablo Vásquez F. publicado en El Suplemento, del diario Expreso el domingo 3 de noviembre de 1991.




 




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